Grupos de derechos de animales tiran el grito

Muchos dominicanos lucen contrariados cuando se les pregunta su opinión acerca de la controversia generada por un video en el que aparecen Pedro Martínez y Juan Marichal durante una pelea de gallos.

El gerente de un club gallístico cerca de la casa de Martínez dice que el lanzador de los Metros asiste con regularidad al establecimiento y que ha sido invitado de honor en el club gallístico El Nueve, propiedad de José Delio Jiménez.

Marichal tiene una gran predilección por el deporte del pico y las espuelas, y además cría gallos de pelea según varios seguidores de las peleas gallísticas.

En los Estados Unidos, varios grupos de derechos de los animales han dicho que las acciones de los lanzadores deben dar vergüenza, e incluso han generado comparaciones con Michael Vick, el quarterback del conjunto de fútbol americano Falcons de Atlanta, quien fue hallado culpable de ser el encargado de manejar toda una operación alrededor de las peleas de perros.

Las peleas de gallos son ilegales en todos los Estados Unidos.

Sin embargo, en la República Dominicana, las peleas de gallos son celebradas como un símbolo del espíritu guerrero del país. Prácticamente todas las ciudades en el interior del país cuentan con una gallera, y el deporte está regulado y es completamente legal.

Hay un total de 1,500 galleras registradas en la Comisión Nacional de Peleas de Gallos, y la industria genera empleos a miles de personas.

El antesalista de los Cachorros de Chicago, Aramís Ramírez, también es ferviente amante de las peleas de gallos.