Guillermo del Toro: Soy gótico duro y puro

Guillermo Del Toro poses in Beverly Hills, California, in this December 18, 2006 file photo. The filmmaker who was directing two movies based on J.R.R. Tolkien's "The Hobbit" has stepped down after two years on the project amid studio delays and schedule conflicts. REUTERS/Chris Pizzello/Files  (UNITED STATES - Tags: ENTERTAINMENT PROFILE)
Guillermo Del Toro poses in Beverly Hills, California, in this December 18, 2006 file photo. The filmmaker who was directing two movies based on J.R.R. Tolkien's "The Hobbit" has stepped down after two years on the project amid studio delays and schedule conflicts. REUTERS/Chris Pizzello/Files (UNITED STATES - Tags: ENTERTAINMENT PROFILE)

Nueva York. Guillermo del Toro ha viajado al terror gótico con “Crimson Peak”, su nuevo filme, en el que se despoja de las nuevas tecnologías y recrea de manera artesanal una estética que no quiere revisar, sino recuperar y desempolvar de manera casi arqueológica.

“No hay una vocación posmoderna en mí. Soy gótico puro y duro y hay que entender la vocación de novela gótica de tener momentos sorprendentemente brutales o sensuales”, explica a Efe en una entrevista.

El director de “El laberinto del fauno” regresa al mundo fantasioso acompañado de Jessica Chastain, Mia Wasikowska y Tom Hiddleston, a quienes encierra en una mansión victoriana derruida “en el corazón” que es como un parque de atracciones para los fanáticos de la literatura y el cine de terror.   “Lo decía Lord Byron- ‘Si todo falla, asústalos’”, recuerda y, así, pasean por el filme sustos y guiños a las hermanas Brönte o a Mary Shelley (a las que define como “protofeministas”), a filmes como “Rebecca” y “Notorious”, de Alfred Hitchcock, o a las cintas que más le aterraron de niño- “The Innocents”, de Jack Clayton y “The Changeling”, de Peter Medak.

Todo empieza en 1901 en Buffalo (Nueva York), donde el ingeniero Nikola Tesla acaba de llevar la corriente eléctrica y una joven adinerada se enamora de un buscavidas británico quien, tras la misteriosa muerte de su padre, la lleva a su decadente y fantasmagórica mansión británica, donde vive una enfermiza relación con su hermana.

“La casa es nuestra propia creación”, dice en contraposición a los innumerables homenajes. “No vimos ninguna película para inspirarnos, quisimos hacer un monstruo muy original. Suelo de sangre, ventanas que parecen ojos, siluetas en las arquerías…”, explica Del Toro, quien ha conseguido, tras ocho años de búsqueda de financiación, hacer la película tal y como él quería.

El director mexicano quería compatibilizar dos fuerzas contrapuestas- un presupuesto suficiente para recrear los escenarios tal y como él quería y, a la vez, no tener filtros a la hora de mostrar en la pantalla un festival de sangre y vísceras más cercano a clásicos de la serie B.