Habrá contratiempos al combatir cambio climático

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En 2015, Naciones Unidas fijó 17 objetivos de desarrollo sostenible, metas loables para ayudar a la humanidad a buscar un mejor futuro que incluyen reducir la desigualdad, eliminar la pobreza extrema y abordar el cambio climático.

La ONU esperaba conseguir todos estos logros de aquí a 2030. En algunos aspectos hemos registrado avances impresionantes: ahora solo 1 de cada 25 niños a nivel mundial muere antes de cumplir los 5 años, lo que supone una reducción de más de 70% desde 1960. Hay noticias igual de alentadoras en otros frentes. Por ejemplo, cada año más gente obtiene acceso a electricidad y agua potable.

Aun así, la idea de que podamos realmente cumplir con todos los objetivos para 2030 es sin duda fantasiosa, en particular porque prácticamente no hemos avanzado en abordar el cambio climático, ya que las emisiones de dióxido de carbono siguen al alza.
Del mismo modo existe otro problema más profundo: los avances de un objetivo pueden frenar medidas o incluso causar un retroceso en la concreción de otros.
Afortunadamente, como revela un nuevo estudio, la búsqueda de algunas metas parece generar menos conflictos que la lucha por conseguir otras, así que la elección de prioridades puede marcar una gran diferencia.

No sorprende que algunos de estos objetivos entren en conflicto con otros. Podemos reducir el hambre al cultivar con mayor intensidad, pero hacerlo lleva casi con certeza a incrementar la presión sobre el medio ambiente. Las acciones para combatir la malaria al proveer redes para atrapar mosquitos pueden generar una mayor captura de peces, al menos en el corto plazo, a medida que la gente las use para otros fines.
Los biólogos David Lusseau y Francesca Mancini de la Universidad de Aberdeen encontraron una forma de hacerlo, utilizando datos recabados por la ONU y el Banco Mundial durante 25 años.
Lusseau y Mancini usaron la información, que traza los avances hacia la concreción de cada una de las 17 metas, para estimar una asociación empírica positiva o negativa entre los objetivos al compararlos entre sí. Los investigadores, al referirse a los resultados de este análisis, hablan de “sustainome”, una imagen basada en los datos de cómo interactúan cada una de las metas.

Aquel método revela algunas cosas bastante obvias, pero también ciertas sorpresas. Hay tres conclusiones importantes.

Existen grandes diferencias entre los países ricos y pobres y las metas interactúan de manera muy distinta en los dos escenarios. En las naciones de bajos ingresos el objetivo que claramente es más beneficioso, aquel que tiene una influencia positiva en todos los demás, es la reducción de la pobreza. En los países de mayores ingresos la meta más beneficiosa es disminuir la desigualdad.