Hacen fuertes críticas al gasto del gobierno

POR MARIO MENDEZ
Sólo el 5% de las horas que tiene el año son ocupadas por los niños frente al profesor en la República Dominicana, lo cual constituye “un indicador que denota terriblemente lo que ocurre en nuestras aulas”, advirtió el economista Eduardo García Michel.

En una conferencia que dictó en un seminario que organizó esta semana la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE) y en la cual hizo fuertes cuestionamientos a la estructura del gasto público en el país, García Michel dijo que de las 8,670 horas que tiene el año, los niños apenas permanecen junto al profesor en las aulas entre 400 y 500 horas.

Explicó que esto ocurre por “la corta duración de la jornada a que obliga usar maestro y salón dos o tres veces al día, las largas vacaciones, las huelgas y le ausentismo profesional”.

Criticó que “desde hace mucho tiempo la sociedad dominicana ha dedicado más recursos a subsidiar la energía que a desarrollar su sistema educativo”, y dijo que eso explica el por qué una sociedad que crece no logra que se exprese en el bienestar de la gente.

Se quejó de que el país ha visto como ha venido cayendo en el olvido el Plan Decenal de Educación, que fue un esfuerzo que muchos sectores auspiciaron “quizás creyendo que con el impulso inicial era suficiente” y lo han dejado caer en el olvido.

Explicó que el sistema educativo, tras recuperar parte del terreno perdido, paró su proceso de avance y en este momento se encuentra en franco deterioro.

Igualmente, García Michel abogó porque se dé un impulso a la seguridad social en el área de la salud y al predominio de la asignación de recursos públicos a la demanda, “es decir, de acuerdo a las decisiones de los cotizantes, lo que implica la reforma radical de los hospitales y la puesta en vigencia de la seguridad social en materia de salud”.

García Michel dijo que el inicio de las discusiones sobre una nueva reforma fiscal, abre una oportunidad para “repensar el Estado que debemos tener”.

Consideró que ante la actual situación de estrechez, “no es posible tener un Estado que reiteradamente se dedica a comprar vehículos para repartirlos y no es capaz de imponer respeto a las reglas de tránsito”.

Además, dijo que “no es apropiado que los proyectos se ejecuten sin realizar previamente un listado muy bien definido de la urgencia de los problemas que pretenden resolver”.

“Pero más importante aún, no es justo ni racional que se estén iniciando obras nuevas cuando existen miles, de la misma naturaleza, que se encuentran a medio talle, abandonadas, pese a haberse invertido cuantiosos recursos públicas en las mismas, sin que estén rindiendo ningún fruto a la ciudadanía”.

Precisó que se debe hablar de reforma fiscal, “no únicamente tributaria, porque la idea debería ser que se evalúe y racionalice el gasto y simultáneamente se considere también el ingreso del gobierno, de modo que sea suficiente para atender las necesidades básicas del desarrollo económico y social del país”.

Advirtió que el país está obligado a generar un superávit fiscal por muchos años equivalente al 1% del Producto Interno Bruto (PIB), para solventar el déficit y la deuda cuasi fiscal, “siempre que su tamaño no siga expendiéndose al rito que viene haciéndolo”.

“También estamos compelidos a sustituir impuestos arancelarios debido a la inminencia del acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos”, agregó.

Además, dijo que el país tendrá que eliminar figuras tributarias distorsionantes que aportan unos 28,000 millones de pesos al gobierno.

Entre los gravámenes a eliminar citó la comisión cambiaria, que aporta RD$22,000 millones; el impuesto a los cheques, RD$2,500 millones, y el impuesto a los activos productivos, RD$3,500 millones.

“Es decir que estamos hablando de una reforma tributaria de no menos del 3% del PIB.

“Y todo eso será difícil hacerlo únicamente por vía tributaria. Habrá que auxiliarse de medidas de racionalización del gasto, así como de reducción de la evasión”, precisó.