Hacia la Integración Estratégica en el Sistema Nacional de Salud

Hacia la Integración Estratégica en el Sistema Nacional de Salud

Sistema Nacional de Salud

En dos artículos anteriores llamamos la atención sobre la necesidad de diseñar, construir y desarrollar la integración estratégica de las actuaciones de los principales actores del Sistema Nacional de Salud en un pacto nacional que en nuestra legislación y ordenamiento jurídico sanitarios es el Plan Nacional Decenal de Salud (PLANDES).

Para pedagogizar la comprensión de esa necesidad, propusimos que los receptores de nuestro llamado de atención, realizado en este periódico, utilizaran la metáfora de la Orquesta para entender el Sistema Nacional de Salud, para identificar que el Director de esa Orquesta es la Función de Rectoría del sistema, que es el Ministerio de Salud Pública y, también, que para entender que el personal de las instituciones de las Funciones del Sistema Nacional de Salud.

Sl igual que en una orquesta (viento, cuerdas y percusión) se agrupan por funciones e instrumentos similares, que en el caso del Sistema Nacional de Salud son: la Provisión de Servicios de Salud Públicos (el Servicio Nacional de Salud – SNS); el Aseguramiento de la Provisión de Servicios de Salud (la SISALRIL y el SENASA) y el financiamiento de los mismos (la Tesorería de la Seguridad Social y el Ministerio de Hacienda); la Formación y Gestión de Recursos Humanos (las academias de educación superior y los gremios en el campo de la salud); y la Participación y Cogestión Sociales en la Producción de Salud por las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) con misiones en el campo de la Salud.

Llegados a este nivel, continuando con la iniciativa de pedagogización de la sistematización de la producción social de la Salud, agregamos que el equivalente a la Partitura en la orquesta son las políticas y el planeamiento estratégico sectorial, expresados como el Plan Nacional Decenal de Salud (PLANDES) y los Planes Estratégicos Institucionales públicos y sociales y, muy importante, que el equivalente a la Batuta era el Consejo Nacional de Salud (CNS), sobre lo que nos referiremos en una próxima entrega.

Desde los años 90 se desarrollaron muchas iniciativas que condujeron a sus finales (1997) a los trabajos de la Comisión Ejecutiva para la Reforma y Modernización del Sector Salud (CERSS) y, posteriormente, en el año 2001, a la formulación de las leyes de Salud (42-01) y de Seguridad Social (87-01).

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Las legislaciones mencionadas y muchas experiencias adelantadas en este periodo, a niveles nacional, regional, provincial y municipal, fueron desarrolladas con el acompañamiento y/o sustento de la mayoría de las instancias internacionales actuantes en esos momentos, que produjeron apoyo a las iniciativas en campos científicos, tecnológicos, educacionales y financieros.

No obstante, las experiencias mencionadas se desarrollaron en forma aislada y la mencionada formulación del primer PLANDES en ese periodo de tiempo (para 2005-2015) no condujo a la integración estratégica de las mismas, ni a su seguimiento sistemático ni a su evaluación con la participación de todos, o la mayoría, de los actores del Sector Salud.

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Todo este proceso se ha visto complicado por la existencia de la Pandemia del COVID-19, lo que junto a todo lo expresado hace imprescindible la existencia de un compromiso nacional para la revisión de las estructuras funcionales del Sistema Nacional de Salud y del Ministerio de Salud Pública, que serán estratégicamente expresadas en la formulación de un Pacto Nacional hacia la Cobertura Universal de la Salud con amplia participación y cogestión sociales del mismo, que se exprese en el nuevo Plan Nacional Decenal de Salud (PLANDES):

Que deberá ser concebido, propuesto y aplicado reconociendo que la participación de la ciudadanía, en particular como usuarios de servicios, familias, sociedad civil organizada con misiones en el campo de la Salud, gremios de la salud, instituciones de educación superior, iniciativas feministas, asociaciones profesionales y comunidades, es el componente básico de la gobernanza del Sistema Nacional de Salud.

Es la clave para empoderar plenamente a todos los actores institucionales y sociales, a nivel nacional y multisectorial, en la década por venir, para superar la vigencia de las debilidades y desaciertos pasados y presentes, fortalecer los logros positivos del pasado y adelantar una refundación participativa del Sistema Nacional de Salud.

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