Hacia lo alto
El rol del cristiano ante  la política

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LEONOR MARÍA ASILIS E.
Leonor.asilis@codetel.net.do
 
Cuando se habla de política, muchos piensan erróneamente en una desvinculación con el cristianismo.

Al contrario, toda área competente del quehacer humano es competencia del cristiano.

Mucho más la política, por el amplio radio de influencia que tiene sobre los seres humanos.

En una interesantísima conferencia dada por monseñor Francisco José Arnaiz, en la ultreya de enero del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, titulada “Exigencias del cristiano ante la política”,  Monseñor proponía  recuperar la nobleza del arte político como algo urgente y se refirió al hecho de que la política pasa por un mal momento, ya que ha caído en un desprestigio no solo a nivel nacional, sino a nivel internacional. Antes, figuras emblemáticas  tales como Winston Churchill y John F. Kennedy, entre otros, la enaltecían, y ahora abundan por doquier quienes la desprestigian: los ineptos, los débiles y condescendientes, los desenfocados, la gente sin ideas, los demagogos, los populistas, los inmediatistas, los ambiciosos y los corruptos.

El ilustre obispo apunta la falta de conocimiento e ideas de lo que implica gobernar, que no es más que organizar, ensamblar elementos para que las cosas funcionen.

Dijo que la política impide al gobernante el gobernar.

Sin embargo, también mostró otro importante ángulo: “Vivimos en una nación donde  culpamos al gobierno de todo. Y esto no debe ser, ya que el pueblo tiene a la vez el deber de corresponder a la Patria, actuando en consecuencia en busca del bien común”.

Puso un gran ejemplo: Una orquesta suena sin director. En cambio, un director, no suena sin la orquesta.

Ubicándonos en la posición de un gobernante, definió que mandar es hacer lo que e dejan hacer.

Hay muchas formas de boicotear, de hacer huelgas, etc..

No toda la culpa  está  en el director de orquesta.

Es necesario un buen director de orquesta, pero no es indispensable. También es   importante quiénes son los músicos. (En el caso de un presidente, sus funcionarios. Por eso, a la hora de las elecciones, es necesario  saber con quiénes iría el candidato presidencial).

Hay que conocer la música antes que tocarla. Se debe imponer la Constitución y ni siquiera la conocemos.

Debemos crear conciencia de que los derechos propios terminan donde empiezan los del otro.

Finalmente, lo más importante, la política busca servir, no ser servida como nos dice Juan Pablo Duarte en su Ideario.

En ocasión de la celebración de un año más de nuestra independencia y poco tiempo antes de las elecciones, recordemos sus palabras inmortales:

 “Sensible a la honra que acabaréis de hacerme, dispensándome vuestros sufragios para la primera Magistratura del Estado, nada me será más lisonjero que saber corresponder a ella llenando el hueco de vuestras esperanzas, no por la gloria que de ello resaltaría, sino por la satisfacción de veros, cual lo deseo, libres, felices, independientes y tranquilos, y en perfecta unión y armonía llenar vuestros destinos, cumpliendo religiosamente los deberes que habéis contraído para con Dios, para con la Patria, para con la Libertad y para con vosotros mismos”.  Es necesario tomar el ejemplo del patricio.