Hacia una equidad categórica

ALEJANDRO HERRERA CATALINO
En medio de fuertes restricciones y precariedades financieras, el gobierno ha decidido invertir RD$4,500 millones a través de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado en la reparación y construcción de una serie de obras destinadas, básicamente, a mejorar la infraestructura de la educación superior.

De esos recursos, en la sede de la UASD y sus centros regionales, la institución académica que mayores aportes ha hecho al país, se invertirá casi el 60%, es decir RD$2,500.0 millones; en tanto que en la construcción del community college de Hainamosa, en la provincia de Santo Domingo, uno de los proyectos de mayor rentabilidad social para darle respuesta al problema del desempleo e incapacidad en los jóvenes de financiar sus estudios universitarios, se invertirá RD$650.0 millones.

Sin embargo, siendo toda la nación testigo de la receptividad del presidente de la República a la continuidad de los compromisos de estado, muchas y muchos nos preguntamos ¿ porqué no se ha considerado, dentro de las prioridades de inversión en la educación superior, la terminación del parqueo del INTEC, si su presupuesto es de apenas RD$40.0 millones, siendo un proyecto iniciado e infelizmente dejado al abandono desde el pasado gobierno?

Y lo cierto es que existen motivos suficientes para formular y las autoridades del gobierno poner atención a esa interrogante. Uno de ellos brota al apelar al buen sentido con que los gobiernos han sido instituidos para asignar de la manera más eficiente las inversiones cuando buscan suministrar un servicio público como la educación superior, los recursos son limitados y no existen motivos aparentes para no promover, lo que (Tobin, 1970) en la economía nueva institucionalista denomina la equidad categórica.

La equidad categórica no es más que el reconocimiento al aporte hecho por el INTEC a la sociedad cuando ofrece, junto a otras instituciones educativas pública y privadas, oportunidades de que mas dominicanos y dominicanas que no pueden ir fuera del país a estudiar o que debido a la necesaria diversidad de preferencia que existe por motivos sociales, ideológicos etc., pueden cursar una carrera universitaria, cuyo posterior ejercicio profesional pudiese ser como médico en un hospital público, como ingeniero en la Secretaría de Obras Públicas o como economista en el Banco Central, para citar, algunas formas de cómo se daría la retribución social de una inversión pública desde una entidad educativa privada.

Otro motivo es reconocer la trayectoria del INTEC, que a pesar de ser una de las mas jóvenes instituciones académicas del país, registrando resaltantes aportes a la sociedad, ha sido la que menor asistencia y ayuda ha recibido de los gobiernos. Para muchos, este último aspecto ha sido la gran virtud de esta formidable y prestigiosa institución que desde su fundación, su único compromiso ha sido alcanzar la excelencia académica y el conocimiento.

Un ultimo motivo se refiere a la necesidad de apoyar la urgencia que representa este parqueo, tanto para toda su comunidad académica como para los pobladores de los alrededores quienes están mucho más expuestos a robo de vehículos, atracos, accidentes, interrupciones de clases por ruidos y congestionamiento de sus vías públicas.

Es por todo lo anterior que la positiva decisión del gobierno apoyar a la educación superior, sus alcances y logros reales deben motivar la consecución de una equidad categórica a la hora de pensarse en nuevas iniciativas de inversión en educación superior. De esa manera, la terminación del parqueo del INTEC debería también tocarle su oportunidad.