Haití

La Décimocuarta Cumbre Iberoamericana, reunida en San José, Costa Rica, formuló un llamado a la comunidad internacional para que acuda en auxilio de Haití.

Sin exagerar, éste es el enésimo llamado que se hace, en los últimos años, dirigido a socorrer a la más pobre nación del continente, nación convulsa en todos los órdenes.

Haití, de hecho, es un país con un gobierno que prácticamente no gobierna. Haití es un caos que no controlan ni siquiera las tropas de las Naciones Unidas que le ocupan desde hace meses.

La situación haitiana constituye un evidente peligro para la República Dominicana, país que comparte con Haití el dominio de la Isla.

En múltiples ocasiones, los dominicanos han formulado dramáticos llamados a la comunidad internacional para que acuda en auxilio de Haití. Los dos últimos mandatarios dominicanos, Hipólito Mejía y Leonel Fernández, han hecho esos llamados desde la tribuna de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Estados Unidos, que ha invadido a Haití en varias ocasiones, que impuso por las armas y con sus tropas a Jean Bertrand Aristide después de éste haber sido derrocado y que luego respaldó su expulsión del mando, ha fracasado, unilateralmente, en unos esfuerzos muy mal concebidos para implantar la democracia por decreto. Por eso tiene que recurrir hoy a la ONU, para pagar el precio de su estupidez.

Pero quede claro que si bien es imprescindible el concurso de la comunidad internacional para restaurar la convivencia civilizada en Haití, especialmente el concurso económico, nada podrá lograrse en el destartalado país sin la participación clave, básica, esencial del propio pueblo haitiano.

Se debe comprender, de una vez y para siempre, que si se reclama ayuda internacional, también debe reconocerse, por encima de todas las cosas, que Haití es de los haitianos.

Ejemplo a seguir

La licenciada Elia Carmen González Segura merece congratulaciones muy especiales por parte de la sociedad dominicana.

La señora González Segura acaba de graduarse como licenciada en Educación Básica en la extensión de Barahona de la estatal Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

La graduación en sí nada tendría de espectacular. Pero sí hay que destacar, en cambio, que la señora González Segura cuenta con setentaicinco años de edad.

Es decir, se recibe como profesional a una edad en que la mayoría de los profesionales marcha al retiro.

La señora González Segura es un vivo ejemplo de que para estudiar, para capacitarse, jamás es tarde. Para hacerlo siempre hay tiempo si existe la voluntad de un mejoramiento constante y permanente.

El ejemplo ofrecido por la señora González Segura debe ser imitado por muchos dominicanos, especialmente por los jóvenes a quienes se concede la oportunidad de prepararse debidamente para servir a los suyos, a su país, y pierden el tiempo en otras actividades que les dañan en vez de beneficiarles.

Para la señora González Segura vayan nuestros sinceros parabienes y los mejores deseos en el futuro inmediato.