Haití, crisis total

Haití, crisis total

Hasta 1804, Haití fue la colonia más próspera de América

El vecino Haití, más que un país, es un amorfo y errante conglomerado social, plagado de anomia, desconcierto y total incierto rumbo, requiere hoy, de verdad, por primera vez, la solidaridad de naciones poderosas que apantallan afirmando un invisible apoyo, nunca concretizado.

Naciones como Estados Unidos, Canadá y Francia, las primeras que siempre alardean y aguajean de ayudar a Haití, el conglomerado social más depauperado del mundo, no solo de América Latina, una incongruencia histórica, recordando que fue el segundo país del continente americano que logró independizarse en la batalla de Verterres, 1804, luego de Estados Unidos en 1776.

Hasta 1804, Haití fue la colonia más próspera de América, logro obtenido por Francia con el trabajo esclavo desalmado y cruel, como ninguna referencia colonial de entonces, que desató la ira tribal de tierra arrasada y eliminación de todo blanco.

El complicado rompecabezas que es Haití potencializó su derricadero social al producirse el repudiable y condenable magnicidio del presidente Juvenal Moïse este julio 7.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimenación, FAO, emitió un informe este julio 14, señalando más del 50 por ciento población haitiana padece “hambre pura”, es decir, más de cinco millones.

En el trayecto de ese vía crucis de sufrimientos y descalabros humanos, solo nuestro país siempre ha demostrado solidaridad hacia el incordioso y calamitoso vecino, más en el Gobierno humanitario del presidente Luis Abinader, disponiendo este día 14 permitir apertura mercado binacional llevando alimentos a una población sufriendo grave hambruna.

Resulta elemental e imposible que nuestro país asuma el caos y crisis total de Haití, y es ahora cuando urge que las naciones mencionadas, acudan de verdad ayudando a Haití, con alimentos, medicinas, proyectos de desarrollo en grandes obras, administrados por esas naciones.

Sin demora ni aguajes.