Haití en una crisis agravada

El asesinato del periodista Rospide Petion tras formular denuncias graves, la violencia sin sentido de senadores destruyendo objetos de su propia sede congresual, la caída en la demanda de productos dominicanos por la depreciación de la moneda haitiana, la represión mortal en las calles de Puerto Príncipe con saldos de víctimas que no pudieron ser contadas por una prensa en peligro, marcan un panorama de mayor deterioro en la república vecina a cargo de un gobierno débil y acosado por repudios. Las repercusiones de la convulsión que irían hacia el este de la isla son previsibles, obligando a las Fuerzas Armadas dominicanas a un reforzamiento en la línea fronteriza; y seguramente los dominicanos que en número importante residen del otro lado temen por su seguridad.

Además de precauciones, es necesario que la autoridad legalmente constituida de Haití reciba apoyo y ofrecimientos de cooperación desde el Estado más cercano y desde otros vínculos con el mundo. Como único referente de poder allí, el presidente Jovenel Moise debe ser conminado a restablecer el orden sin excesos policiales al reprimir manifestaciones. Haití vive una crisis institucional que inevitablemente agravaría los problemas de subsistencia, lo que obliga a considerar como opción de solidaridad internacional el envío de suministros básicos contra el hambre y de atención a las urgencias médicas.

Una sabana de penas alargadas

Sabana Larga, municipio de Ocoa, vive la paradoja de una constante amenaza de inundaciones por falta de un muro de gaviones, obra trunca del Gobierno central, mientras el agua que debe llegar correctamente por tuberías a los hogares, brilla por su ausencia, llueva o no. El memorial de agravios no se queda ahí: la población está situada en el deplorable mapa de pequeñas y distantes localidades escasamente protegidas por policías contra una delincuencia que crece. Los apagones, tan de moda en desvalidas provincias de los cuatro confines, tienen a Sabana Larga en su infame derrotero; y como para igualarse más al resto del país que sufre callado, el municipio no escapa a constreñimientos causados por la mutilación de recursos que en términos presupuestales escribe un sombrío capítulo contra la autonomía municipal y la descentralización democrática.