Haití necesita del mundo

Haití necesita del mundo

Políticamente Haití es hoy territorio de confrontaciones con reducida y confusa representatividad para los ejercicios de autoridad, en el trance de hacer valer una institucionalidad muy desdibujada desde antes del horrendo asesinato de su presidente Juvenel Moïse.

Quién lo mató y por qué y hacia dónde debe derivar el poder, que muy maltrecho andaba, son interrogantes que todavía no obtienen respuestas precisas para el pueblo haitiano ni para la comunidad internacional.

Lo que más urgentemente procede es que organismos multilaterales como las organizaciones de las Naciones Unidas, de Estados Americanos, la Unión Europea y la comunidad Caribeña enfilen el peso de su diplomacia, su influencia y capacidad de actuar hacia el propio escenario de sombríos acontecimientos.

Es necesario evitar que el magnicidio derive en un grado de anarquía que dificulte aun más llevar a buen cauce a esa nación afectada por una interrupción del orden político, sufriendo por hambre y violencia.

En nombre del respeto a su soberanía, Haití no debe permanecer en peligroso atasco porque prefieran tener manos fuera los países de más peso económico y político y los órganos transfronterizos facultados para dirimir conflictos internos y binacionales. República Dominicana, expuesta a sufrir consecuencias, reclama que su vecino sea asistido por su vulnerabilidad a discordias políticas, agresiones a la democracia y desenfreno de pandillas.

Sin confiarse demasiado

De lo sublime a lo ridículo» es parte de una frase proverbial repetida incansablemente que entre otras lecturas cabe aceptarla como recordatorio de que entre el éxito y el fracaso a veces solo existe una delgada línea.

Viene al caso porque la atenuación de contagios y letalidad de la covid-19 y el avance de la vacunación en algunas regiones, puede llevar a personas poco rigurosas y de prematuros entusiasmos a creer que ha llegado la hora de cantar victoria.

Falsedad que induciría a cruzar una raya que no ha perdido significado todavía. Valen las recomendaciones para evitar un regreso colectivo a rebrotes de pandemia.

La autorización a permanecer más tiempo fuera de casa no resta utilidad a las mascarillas como barreras a infecciones ni da luz verde para aglomerarse sin ventilación. Sería como celebrar el año nuevo en pleno julio.