Haití-RD: Crisis y Geopolítica

Manuel Alejandro Valerio, profesor de Derecho y Relaciones Internaciones PUCMM

Los acontecimientos relacionados a la sentencia 168-2013, dictada por el Tribunal Constitucional (TC), han devenido en una lucha diplomática y geopolítica, que sobrepasa ya el ámbito jurídico, y cuya finalidad es lograr una condena contra la República Dominicana. Detrás de todo, está realmente presente la crisis estructural que afecta Haití y sus repercusiones en el Estado dominicano.

Para descifrar los intereses envueltos en esta conflagración diplomática, los retos y estrategias que tiene por delante el Estado dominicano respecto a los cuestionamientos internacionales a los que ha sido sometido, es importante hacer un análisis dentro del marco de la geopolítica regional para evaluar la factibilidad o no de potenciales sanciones de tipo político, económico, y jurídicas sobre la República Dominicana.

Y para esto, no vamos a partir de la sentencia 168, o sobre si el Estado dominicano será llevado nuevamente ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sino hacerlo sobre el posicionamiento de Haití en la geopolítica regional y su relación con los Estados vecinos, y a su vez, la relación de éstos con la República Dominicana.

A partir de este enfoque, podemos ver los intereses que subyacen detrás de todo el cerco político-diplomático que abogan desde Haití y desde algunos Estados insulares del Caribe contra la República Dominicana, así como también aquellos que en el plano interno promueven directa, consciente, o indirecta e inconscientemente una condena contra el Estado dominicano.

El primer elemento a tomar en cuenta es que Haití es una nación en crisis permanente que no se vislumbra al corto, mediano, y largo plazo, una posible estabilización. Estas no son afirmaciones a la ligera, sino que han sido validadas recientemente por la señora Sandra Honoré, jefa de la MINUSTAH en Haití , quien reveló la “preocupación” por el estado actual de la situación interna haitiana.

Asimismo, por el presidente de Uruguay, José Mujica, que para justificar la retirada del contingente uruguayo de las fuerzas de la MINUSTAH dijo: “No queremos que (la MINUSTAH, que depende de Naciones Unidas) se convierta en una especie de guardia pretoriana…si en 10 años no se logró colaborar para que Haití se valga por sí mismo, y si en ese tiempo no se alcanzó el objetivo buscado, difícilmente se va conseguir permaneciendo allí. Es mejor que los haitianos asuman su propia responsabilidad.”  El Presidente Mujica discutió este tema con la presidenta de Brasil, Dilma Roussef, quien según el propio Mujica, coincide con esta posición.

Estas aseveraciones del mandatario uruguayo son sintomáticas de la visión geoestratégica que se tiene sobre Haití a nivel regional. Solo esta semana, se han registrado fuertes movilizaciones contra el Presidente Martelly, pidiendo incluso su destitución . A esto hay que agregar desde el punto de vista de la política interna haitiana, la presencia del ex presidente Jean Bertrand Aristide, quien junto a su movimiento político Fanmi Lavalás, está esperando el momento oportuno para intentar retomar las riendas del poder en Haití.

Aristide es una pieza clave del ajedrez político haitiano, que es visto con suspicacia por naciones como los Estados Unidos de Norteamérica, Francia o Canadá, debido a su forma de gobernar y a los fuertes vínculos con el narcotráfico que su entorno tuvo o tiene. Así se puede colegir, luego de que el ex presidente Aristide fuera depuesto por segunda vez en el 2004 y enviado a un exilio lejano en Sudáfrica, y a su vez, por los procesos judiciales contra varios miembros cercanos a él en las cortes del Distrito Sur de la Florida por acusaciones de narcotráfico y lavado de activos .

Visto esto, es necesario preguntarse: 1) ¿Es Haití un jugador estratégico dentro del tablero geopolítico tan importante que implicaría aislar a la República Dominicana por supuestamente “desnacionalizar a dominicanos de ascendencia haitiana”?; y 2) ¿Los intereses geopolíticos y geoestratégicos de los países que tienen influencia en Haití y en República Dominicana, supeditan a la intensa campaña de descrédito internacional a la cual está sometida RD?

Haití como Estado ha colapsado, como lo muestran los indicadores mencionados en un artículo que escribimos anteriormentepara el Hoy (Haití: ¿Una Amenaza Regional?), o como lo muestra el Índice de Estados Fallidos de 2013 elaborado por el Fund for Peace y la revista Foreign Policy. Esta situación ha llevado a repensar el rol de la MINUSTAH y la viabilidad de la reconstrucción del Estado haitiano al largo plazo.

No vamos a mencionar cada uno de los países que tiene intereses en Haití y en RD por razones de espacio, pero tomando los ejemplos de Brasil y Venezuela, se puede inferir y comprender la dinámica geopolítica y la relación triangular entre Haití-RD y los Estados vecinos.

Brasil, que es el principal contribuyente de las fuerzas de la ONU, está adoptando políticas de contención a la inmigración ilegal haitiana por un lado, y regularización a su ya de por sí creciente población de haitianos en tierra brasileña. Tan solo en el 2012, Brasil recibió un flujo de 10 mil haitianos, y en el 2013 un promedio de 600 mensuales, generalmente siguiendo la ruta Ecuador-Perú .

Asimismo, Venezuela, que bajo la conducción del fenecido presidente Hugo Chávez, se negó a formar parte de la MINUSTAH y deploró la caída del gobierno de Aristide, ha mantenido una línea de cooperación hacia Haití a través de Petrocaribe, acuerdo al cual pertenecemos, y del cual existe una propuesta para sacarnos hecha por el primer ministro de San Vicente y Granadinas, como represalia por la Sentencia 168.

Esta propuesta debe caer en saco roto, dado que Venezuela tiene intereses geoeconómicos más importantes en RD, como lo es la inversión cuantiosa que ha hecho en la Refinería Dominicana de Petróleos (Refimdosa), y los créditos por concepto de la factura petrolera. En adición, de que quienes presentan como algo agradable a los ojos de Venezuela el argumento de una posible condena a la RD por ante la CIDH, están lejos de entender los elementos que conforman la política interna y externa venezolanas.

Tan solo basta recordar que Venezuela, siguiendo el camino de Trinidad y Tobago, que se retiró de la CIDH en 1999 para poder seguir aplicando la pena de muerte, se retiró este año de la CIDH aduciendo que en esa corte “…han fallado de forma parcializada a favor de corruptos, terroristas; han pretendido ordenar que cambiemos nuestra legislación”, así como también, según palabras del Canciller venezolano, Elías Jaua, la CIDH es un“sistema absurdo” por lo que el gobierno venezolano “abogará por la creación de un organismo nuestro americano que contribuya a garantizar los Derechos Humanos en la región sin tutelajes injerencistas” .

La posición venezolana sobre la CIDH es seguida de cerca por los gobiernos que conforman el ALBA, por lo que no es de extrañar que Bolivia y Ecuador hayan expresado su escepticismo hacia esta corte y la posibilidad de salirse también. A su vez, dentro de este marco, se puede comprender la posición del gobierno de Nicaragua en el seno de la OEA durante la reunión celebrada en Washington en fecha reciente para debatir la Sentencia 168.

Por consiguiente, antes de abocarse a lanzar “juicios prematuros” de condenas y bloqueos internacionales contra la República Dominicana, como consecuencia de la Administración Medina de acoger la decisión del TC, es importante conocer cuales son las posiciones de Brasil, Venezuela, Cuba, Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, España, la CELAC, el ALBA, el SICA, entre otros países y entidades internacionales hacia Haití en general, y sobre la dinámica geopolítica y geoestratégica en el Caribe en particular.

Y es que la geopolítica hay que entenderla sin las pasiones que llevan a la ideología a sesgar nuestro juicio, sino más bien como la ha caracterizado el principal patrocinador de la Open Society Institute, George Soros, institución que forma parte de la campaña sistemática contra la República Dominicana: “…la geopolítica, significa el interés nacional, que no coincide necesariamente con los intereses de las personas que pertenecen al Estado.” O como dijo el ex secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger en su obra monumental La Diplomacia: “los Estados no tienen principios, si no sólo intereses.”

De la misma manera, cada uno de los Estados que tiene relaciones con Haití y RD, antes de una “condena a priori” procederán a ponderar sus intereses en suelo dominicano, especialmente económicos, como los que tienen Brasil a través de multinacionales de la construcción e infraestructura, Venezuela a través de la Refimdosa y Petrocaribe, y los EEUU y la Unión Europea en el campo del comercio y las inversiones en el sector turístico. Les agrade o no a las personas que adversan o apoyan el fallo del TC, c’est la géopolitique.

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El autor es profesor de Derecho y Relaciones Internacionales
de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM)
Twitter: @mvjavj Correo: manuelalejandro.valerio@gmail.com

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[1] Ver declaraciones en el siguiente link: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/11/16/actualidad/1384570893_713033.html?rel=rosEP

[2] Ver declaraciones del Presidente Mujica en el siguiente link: http://www.continental.com.ar/noticias/internacional/uruguay-retira-sus-tropas-de-haiti-con-fuertes-criticas-a-la-minustah/20131115/nota/2016412.aspx

[3] Ver noticia en el siguiente link: http://www.washingtonpost.com/world/the_americas/anti-government-protesters-in-haiti-march-again-air-grievances-in-capital-and-countryside/2013/11/18/5d8641b0-5077-11e3-9ee6-2580086d8254_story.html

[4] El ex subsecretario de Estado para asuntos del hemisferio occidental, Roger Noriega, testificó el 10 de marzo de 2004 en el Congreso Norteamericano que “Aristide se hizo de la vista gorda de la corrupción rampante y el tráfico de drogas por miembros de su círculo íntimo”. Ver noticia en el siguiente link: http://www.nbcnews.com/id/4416174/

http://www.nbcnews.com/id/4416174/#.UovIARai3dk

[5] Ver información en el siguiente link: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/11/16/actualidad/1384635459_778304.html

[6] Ver declaraciones del Canciller Jaua en el siguiente link: http://www.telesurtv.net/articulos/2013/09/10/venezuela-ratifica-decision-de-retirarse-de-la-cidh-3142.html

[7] Soros, George, La crisis del capitalismo global, Plaza & Janes, Barcelona, 1999, p.246.

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