Haití trata de “revivir” su ejército

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Alineados en dos largas columnas en el patio de la base de Léogane, al oeste de Puerto Príncipe, centenares de jóvenes postulantes aguardan a tener las primera entrevistas para el reclutamiento de soldados desde la desmovilización del Ejército en 1995.
El anuncio de esta selección por concurso de 500 soldados de entre 18 y 25 años suscita el entusiasmo de una juventud ociosa en un país marcado por el desempleo endémico y la extrema pobreza.
“Después de la philo (úl timo año de estudios secundarios) muchos jóvenes no encuentran nada para hacer, no necesariamente pueden ingresar a la universidad; por tanto, para ellos es la oportunidad de encontrar trabajo y servir a su país”, afirma el capitán Louicin Dieudonné, responsable del reclutamiento, que comenzó el lunes y se extenderá durante toda la semana.
En momentos en que los cascos azules de la ONU se disponen a abandonar el país tras trece años de presencia, Haití se está dotando de un nuevo Ejército apelando a la necesidad de “reconquistar la soberanía nacional”, precisa el ministerio de Defensa. Al igual que a muchos postulantes, es ese sentimiento patriótico el que motivó a Benjamin Ferry. Este estudiante de telecomunicaciones de 24 años explica que quiere “que el país sea responsable y no dependa de los extranjeros como (ocurrió) con la Minustah (Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití)”. Sin ningún enemigo declarado ni una amenaza terrorista, el país más pobre de las Américas espera antes que nada tener una mejor vigilancia de su frontera para poner fin al contrabando que perjudica a su economía. En este país, muy vulnerable a los caprichos climáticos, los soldados también suelen ser desplegados en las regiones eventualmente afectadas por catástrofes naturales.
Las autoridades quieren que esta nueva fuerza de defensa sea mixta, pero entre los candidatos las jóvenes se cuentan con los dedos de la mano. “Todo lo que puede hacer un muchacho lo puede hacer una muchacha; por tanto es normal que también recluten chicas”, asegura con orgullo Rood-Myline Louis, después de su examen médico, última etapa de esta primera fase. Las puertas de la base militar se abrieron a las 09H00 del lunes, pero la joven de 22 años, que vive a unos 30 km de allí, llegó a las 05H00 para estar segura de que iba a poder presentar su expediente el primer día.