Hambre de naturaleza

La naturaleza es la mejor 
maestra de la verdad. 
San Ambrosio

La biofilia es una interesante teoría psicológica dada a conocer por el conservacionistaEdward O. Wilson, ganador del premio Pulitzer. Según el biólogo, la atracción por los ambientes naturales no es cultural, sino biológica. Él explica que el origen lo encontramos en nuestros antepasados de la antigüedad. Los cazadores y recolectores de hace más de dos millones de años, solo sobrevivían cuando se vinculaban e integraban con el entorno natural.

Así, para el doctor Wilson el amor por las cosas vivas es genético. El hambre de naturaleza es un impulso que necesita ser saciado del mismo modo que el hambre de alimentos.Las necesidades genéticas nos ayudan a conservar la vida, la armonía, el equilibrio y la preservación. ¡No podemos ignorarlas! Hoy día, tener una relación con la naturaleza sigue siendo tan vital como para nuestros ancestros.

Quien observa la naturaleza siempre introduce un poco de belleza y vida en su interior. Se conecta con un silencioso llamado al espíritu y lo sagrado. La sabiduría indígena dice que a través de la naturaleza podemos conocer todos los “yoes” que hablan en nuestro interior.Quienes trabajan con Madre Tierra mantienen el corazón abierto, por tanto, son agradecidos. Suelen ser personas humildes que honran todas las cosas vivientes, piden permiso y danalgo por todo lo que es tomado.

Los terapeutas seguidores de la ecopsicología postulan que estrechar nuestros lazos emocionales con la naturaleza es fundamental para sostener y conservar nuestro bienestar. Acostumbro iniciar el día como recomienda la sabiduría Cherokee: agradeciéndole al Creador, a las cuatro direcciones, a la Madre Tierra, al Padre Cielo, y a todas mis relaciones, por la vida dentro de mí y por toda la vida a mi alrededor.

El poder de caminar en el parque, tomar un baño en la playa, sembrar en el huerto, dar de comer a los animales, o cuidar el jardín es incuestionable.El sabio Confucio decía que la naturaleza hace que los hombres nos parezcamos unos a otros, y nos juntemos. Desde tiempos inmemorables la naturaleza ha sido para el ser humano un importante y necesario recurso de sanación.

En ocasiones, el alma nos pide un paseo. Somos tomados por el repentino impulso de tomar carretera, y salir a vagabundear sin rumbo. Suelo seguir a mis instintos, así que cuento con un par de lugares que me sirven de refugio periódico, para reforzar los hilos que me sostienen en el tejido de la vida.

Quizás estás pensando: “a mí también me gusta hacer eso, pero no siempre tengo esa libertad”. Hace unos años aprendí un ejercicio en un taller de bienestar que produce unos maravillosos efectos en la comunicación interna/externa. Consiste en visualizar paisajes en nuestra pantalla mental. Por ejemplo: una playa, un bosque, la montaña, etc ¡Sí!, es sumamente sencillo. Te invito a que lo pruebes y luego te respondas la pregunta ¿Cómo me siento?¡Losresultados son siempre fantásticos!

El chamanismo nos ensena a tratar a la Tierra como nuestra madre; entregarle, protegerla, honrarla y mostrarle unprofundo respeto.Cualquier respuesta que necesites está en la naturaleza. Escucha la orientación ofrecida por la Madre. Su mensaje puede llegar en forma de oración, sueños, soledad silenciosa, o en palabras de ancianos sabios, y amigos. Como decía el filósofo suizoRousseau: “Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza”.Honrar nuestra hambre sagrada es siempre satisfactorio, y nos sienta muy bien.