Hay 224,000 niños que trabajan

POR MARIEN ARISTY CAPITAN
Más de dos millones trescientos mil niños que están entre los cinco y los diecisiete años trabajan en la República Dominicana, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. En el país la cifra exacta es de 224 mil menores, es decir, un 8.7% de los niños que están en ese rango de edad.

Esas son algunas de las estadísticas que recoge  el informe “Opciones educativas para la niñez trabajadora”, presentado ayer por Acción para la Educación Básica (EDUCA) durante un acto al que asistió el vicepresidente de la República, Rafael Alburquerque, donde se establece que el 64% de los niños que trabajan tienen menos de 14 años.

En la presentación estuvieron presentes Juan Tomás Tavares, presidente de EDUCA; Aida Consuelo Hernández de Bonelly, directora de la institución; Altagracia Díaz, coordinadora de República Dominicana para el programa “Primero Aprendo; Oscar Amargós, autor de la investigación en el país; y el padre José Angel González, rector de la Universidad Católica Tecnológica de Barahona.

Pero en el estudio también se establece que la población menor de edad que trabaja en la República Dominicana es tres puntos porcentuales más alta que la tasa promedio de América Latina y el Caribe, que está estimada en un 5%.

La mayoría de estos niños, un 90%, comenzó a trabajar antes de los 14 años. El 40% tienen la categoría de asalariados, mientras que el resto son considerados como aprendices remunerados, ayudantes familiares no remunerados y trabajadores por cuenta propia.

Según las estadísticas del 2004, el 8.5% de los niños de las zonas rurales trabajaba, mientras que en las zonas urbanas lo hacía el 8.8%. La cantidad de horas que laboran, casi siempre en horarios diurnos o vespertinos, es de 4.6 horas diarias durante 5.5% días por semana.

LOS EFECTOS DEL TRABAJO

“Los estudios sobre los efectos del trabajo en la escolaridad muestran que el trabajo infantil, aunque dure pocas horas, es nocivo para el desenvolvimiento de la instrucción de los niños, pues va en detrimento de la tasa de asistencia a la escuela y del tiempo de escolaridad”, indica textualmente el informe. Estos efectos son más nocivos en las niñas que en los niños.

Y es que la población infantil trabajadora demora el doble que la que no trabaja en lograr un año de escolaridad. Pero, conforme aumenta la edad, los niños y adolescentes que trabajan registran tasas mayores de abandono escolar que los demás menores de su edad.

 Por otro lado, la investigación indica que los niños y adolescentes que combinan trabajo y estudio no disponen de suficiente tiempo para realizar las tareas que les ponen en la escuela.