Hay pocas soluciones rápidas a la subida de los alimentos

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 ALAN BEATTIE Y JAVIER BLAS
Los precios mundiales de los alimentos básicos son sumamente sensibles a los shocks. Tanto la demanda como la oferta tienden a ser inelásticos, especialmente a corto plazo.

Como los alimentos básicos son a menudo el sustento más barato disponible, los consumidores tienden a no cambiar a otros alimentos aún cuando el precio suba.

 También es difícil obtener nueva producción en alto y a velocidad rápida. El suministro típicamente aumenta solo 1-2% para un alza de precio de 10%. La demanda mundial por cereales se elevó 8% entre 2000 y 2006 pero los precios se incrementaron un 50% y han acelerado su aumento desde entonces, parcialmente debido a la expansión de los programas de combustibles biológicos subsidiados por el estado que han desviado cosechas hacia ellos en lugar de hacia los alimentos.

Esto se ha exacerbado por las políticas de los gobiernos.

Si la primera reacción es alejar los productos del mercado mundial, los precios darán un tirón aun más alto. Piet Bukman, ex ministro holandés de agricultura y comercio que ahora preside el Consejo Internacional de Políticas Comerciales Agrícolas y de Alimentos (International

Food and Agricultural Trade Policy Council), una asociación de expertos de comercio, dice: “los productores agrícolas requieren una transmisión clara y contundente de las señales de mercado, que actualmente es impedida por las prohibiciones a la exportación o importación, incluso si estas son implementadas en nombre de la seguridad de los alimentos”.

Los países pobres cuyos sectores agrícolas variables y de baja productividad los hace altamente dependientes de la importación de alimentos básicos, muchos de los cuales se encuentran en el África sub sahariana, representan el 63% de las calorías consumidas en los países asiáticos de bajos ingresos y casi la mitad en el África sub sahariana.

Eritrea, por ejemplo, importa 87% de sus granos y las ganancias de exportación del país cubren solo 25% de su factura de alimentos importados, el resto proviene de ayudas de países donantes ricos.

 Los países africanos típicamente exportan cosechas como café, té y frutas, cuyos precios no han mantenido el ritmo de los productos básicos de la canasta.

Dentro de los países en desarrollo, algunos manejan mal y otros manejan bien los altos  precios.

Los habitantes de las ciudades que consumen pero no producen alimentos tiende a manejar la situación especialmente mal, pero ellos no son los únicos.

Hay una percepción popular de que, como la mayoría de la pobreza en el mundo en vías de desarrollo está concentrada en áreas rurales, los precios de los alimentos más altos son buenos para los pobres.

Pero esto varía considerablemente de país a país, dependiendo de cuántos minifundistas vendan más alimentos básicos de los que compran.

Por ejemplo, un pobre en Bangladesh, tiende a perder: 22% de los ingresos de compradores netos de alimentos se va en productos básicos, mientras sólo 4% de los ingresos de los vendedores netos de alimento viene de la venta de alimentos básicos o de primera necesidad.

Por otra parte, en Vietnam hay pequeños productores más competitivos que tienden a beneficiarse de los precios altos del arroz.

En general, Von Braun dice:

“No existe mucha evidencia de apoyo a la idea de que precios de cultivos más altos generalmente causarán que los hogares pobres ganen más ingreso del que perderían en cuanto a consumo-gasto”.

Aparte de cortar las tarifas de importación, algo que muchos gobiernos de país en desarrollo ya hacen, y volver atrás con los subsidios estatales a los biocombustibles, un asunto que los gobiernos ricos de mundo resisten, hay pocas soluciones rápidas a la subida en los precios de los alimentos. La última vez que golpeó una crisis mundial de alimentos fue en los comienzos de los años setenta, durante una combinación familiar de subidas generales en los precios de materias primas, confusión del mercado financiero e incremento en la demanda por alimentos del mundo en vías de desarrollo.

Las políticas entonces fueron dobles: cambiar las intervenciones del gobierno para fomentar la productividad del suministro y aumentar la productividad a través de  nueva tecnología. La oportunidad  para hacer lo mismo esta vez puede ser más limitada. 

Gobiernos empeoran el problema

A mediano plazo,  las perspectivas para el suministro dependen de que se dedique más tierra a la producción y se mejore el acceso de los agricultores a financiamiento y a los mercados. A largo plazo, la esperanza puede descansar en la tecnología – la adopción más amplia de alimentos genéticamente modificados o una repetición de la “Revolución Verde” de los años sesenta y setenta que produjeron nuevos abusos en la cosecha y ayudó a países  como India a llegar a ser autosuficientes en cuanto a la alimentación. Pero el trabajo está todavía en una etapa temprana.

Por el momento, la acción refleja de muchos gobiernos ha sido juntar una distorsión del mercado con otra y empeorar el problema.

Pedro de Camargo Neto, ex negociador de agricultura de Brasil, ha dicho en las conversaciones y negociaciones comercialesl:“Es muy decepcionante ver a nuestro vecino Argentina cometer los mismos errores que Brasil hace 20 años, con vedas y prohibiciones a la exportación

Las claves

1.  Dependencia

Los países pobres cuyos sectores agrícolas variables y de baja productividad los hace altamente dependientes de la importación de alimentos básicos.

2.  Las ciudades

Los habitantes de las ciudades que consumen pero no producen alimentos tiende a manejar la situación especialmente mal, pero ellos no son los únicos.

3.  Percepción

Hay una percepción popular de que,  los precios de los alimentos más altos son buenos para los pobres, que se entiende en su mayoría habitan en las zonas rurales.

Brasil podría tener 3er. mayor campo petrolero

La columna de Lex.   Si usted anda buscando alguien que pueda mover los mercado de capital, pruebe a Haroldo Lima, ex ingeniero y legislador del partido comunista brasileño y, desde 2005, director del ANP, regulador de energía de Brasil. El lunes, el señor Lima dijo que a 400 kilómetros de la costa de Río de Janeiro, bajo una capa de sal, podría estar el tercer campo petrolero más grande del mundo. Sus comentarios añadieron más de US$20 000 millones al valor del mercado de las compañías involucradas, incluyendo Petrobras, Repsol, Hess y Grupo BG .

El origen de la opinión externada por Lima no parece autoritario. Los intentos de ANP y Petrobras para aclarar la confusión han demostrado ser singularmente inefectivos.

Una interpretación optimista es que Lima cree que el prospecto de Sugar Loaf, que cubre varias áreas de licencia, o “bloques” podría contener un increíble equivalente de barriles de petróleo equivalentes a 33 000 millones de barriles de petróleo de reservas recuperables. ¿Solo es un señalamiento improvisado por un regulador? No exactamente.

Petrobras dice que no hay nueva data sísmica, pero 33 000 millones es mucho más alto de lo que los estimados de muchos  terceras partes – Morgan Stanley, por ejemplo, ha asumido un boe (barril de petróleo equivalente) a 15 000 millardos. Además, Brasil tiene un modo reciente: en noviembre se encontró que el campo Tupi, adyacente, tenía una cantidad de barriles de petróleo equivalentes a 5000-8000 millones de reservas recuperables. Aparte de Petrobras, es mayormente debatible pensar en qué otras compañías podrían beneficiarse. Repsol de Europa, el Grupo de BG y Galp poseen acciones en bloques en los límites de Sugar Loaf mientras Exxon y Hess pueden tener un mejor posicionamiento. Para Brasil mismo, el descubrimiento sería políticamente importante, llevándolo del decimosexto país más grande del mundo al séptimo país más grande en reservas de petróleo, justo detrás de Rusia.

No están claras las metas de línea Delta/Northwest

Delta y Northwest se han embarcado en un vuelo largamente esperado hacia la seguridad. Lo que no está claro es si las dos líneas llegarán a la meta. La apremiante razón para su fusión de todas las acciones es el precio del crudo, como se ha visto ampliamente demostrado por la reacción del mercado a este negocio. En la oferta inicial del lunes, la capitalización del mercado de Delta y Northwest combinada dio un salto de 6%. Y entonces el crudo alcanzó un precio record lo que impulsó rápidamente a una caída combinada de 12%.

Cautelosas y conscientes de la necesidad de conseguir la aprobación regulativa y mitigar la oposición política, ambas líneas aéreas enfatizan en que la superposición entre sus rutas sea mínima. La otra cara de cortejar Washington es los ahorros mínimos – sinergias anuales de costo de sobre $400 millones igualan apenas 1.4% de los gastos operativos pro forma.

La cifra

800

Millones de dólares.  Es la  recaudación conjunta   para 2012 que esperan Delta y Northwest. Otórguele a Delta y Northwest todo el beneficio de la duda, atribuya una generosa tasa de descuento de 10% y el valor neto actual después de los impuestos del total de la sinergia es $4600 millones.

VERSIÓN AL ESPAÑOL DE MIRIAM VELIZ