Hay que proteger a los ancianos

Si como afirma el cardiólogo Fulgencio Severino, en el país al menos 600,000 ancianos de más de 65 años han quedado fuera del Sistema Nacional de Seguridad Social, entonces estamos ante un caso de exclusión que debe ser corregido cuanto antes. En todas partes, la esencia y el énfasis de los sistemas de seguridad social es proteger a los segmentos poblacionales más desvalidos, como el de la ancianidad, que es el caso que nos ocupa.

Es grave que en ese número de ancianos excluidos estén al menos 250,000 que viven en condiciones muy pobres y no han recibido pensión. El estudio hecho por el doctor Severino nos coloca ante una de las aristas controversiales de la seguridad social.

A la exclusión de más de medio millón de ancianos hay que sumar el hecho de que el Seguro Familiar de Salud es también excluyente en materia de cobertura. Son muchos los servicios que, según la ley, deben estar cubiertos, pero por los cuales los beneficiarios del seguro deben pagar. La  pugna de intereses es  sin duda el factor determinante de estas fallas y distorsiones, que han logrado sobreponerse al peso específico de las leyes, resoluciones y acuerdos en que descansa todo el sistema. Es necesario que todos los sectores que intervienen en el sistema coloquen en su agenda de prioridades la solución de estos problemas que son la antítesis de la esencia de la seguridad social.

 

El escurridizo lavado de dinero

El lavado de dinero mal habido es motivo de gran preocupación para los países que pretenden mantener la sanidad de sus economías. El director general de Aduanas, Miguel Cocco, se ha referido al tema durante la firma de un acuerdo entre ese organismo y la Procuraduría General de la República para cooperación mutua en el combate de este flagelo.

Países como el nuestro, que es utilizado como puente del tráfico internacional de drogas y otros negocios ilícitos, tienen que mantenerse vigilantes y crear reglas de juego que permitan detectar y contrarrestar con efectividad estas escurridizas operaciones, que no solo se producen mediante dinero en efectivo sino también a través de transacciones electrónicas. Será en la medida en que resulten eficaces nuestros instrumentos de protección que estaremos seguros de impedir que nuestra economía resulte contaminada. Para eso hay que trabajar permanentemente.