Hay que racionalizar la publicidad oficial

Hay personas que por su grado de compromiso político u  otras razones que pudieran considerarse  de conveniencia económica, no llegan a comprender lo que podría hacerse con todo el dinero que derrocha el gobierno en propaganda, publicidad, así como otras formas de controlar espacios, medios,  comunicadores, etc.

Cualquier  persona con algún  grado de  raciocinio puede hacerse idea de lo que podría lograrse si toda esa multimillonaria suma de dinero se invirtiera en un adecuado programa de educación, con el objetivo de elevar el nivel de conciencia cívica o ciudadana. Los alcances serían  positivamente inimaginables.

Crear conciencia en aspectos cívicos, morales, éticos, patrióticos, generales, como por ejemplo: No tirar basura en las calles, cuidar  árboles y plantas, exaltar  a los padres de la patria, cuidar  escuelas, no parquear en lugares prohibidos, economizar el agua, evitar ruidos innecesarios, respetar los vecinos, velar por el buen comportamiento de los hijos, respetar los padres, respetar las autoridades y que las autoridades respeten a los ciudadanos, crear conciencia sobre el trato a los turistas, resaltar nuestros verdaderos valores morales, velar por el buen comportamiento de las autoridades a fin de que no cometan actos violatorios ni actúen al margen de la ética, resaltar la honradez, etc.

Una campaña permanente, positiva y diseñada sin perversidad política. Con  participación de los expertos que dominan esas materias.  Con plena conciencia de nuestros problemas actuales y con visión de futuro. Un plan que tenga como meta hacer de nuestro país el que todos de alguna manera soñamos, de gente amable, respetuosa, amigable, cumplidora, pero dispuestos a denunciar y reclamar cualquier acto que atente contra la dignidad y los derechos. De gente con elevado nivel para respetar y exigir respeto.

Lamentablemente lo que importa ahora   es a cuántos comunicadores y cuántos medios se controla y somete para que callen o hablen bien de lo que  está mal, y para que critiquen las cosas de los contrarios aunque  sean correctas. Para desacreditar y convertir en marionetas a muchos que deberían tener como meta informar y educar por encima de sus compromisos partidarios.

Estoy a favor de la lucha que se libra por el 4% para la educación, pero me gustaría que igualmente se comience a crear conciencia sobre la necesidad de eliminar toda la propaganda oficial absurda, innecesaria y que solo contribuye a aumentar los ingresos de quienes las llevan a cabo y de los que obtienen porcentajes por su colocación, por una verdadera campaña de educación integral.

A tal fin, debería promoverse una ley sobre publicidad oficial que incluya los organismos descentralizados o autónomos, en la que solo se permita la de  aquellos que tienen la necesidad de hacer publicaciones o avisos sobre cumplimientos puntuales, prohibiendo terminantemente  cualquier otra publicación  en beneficio personal, grupal o político partidista.

Para algunos podría lucir un sueño; sin embargo, resultaría un gran paso que la sociedad civil,  iglesias, políticos y voces autorizadas, que las hay en todos los lados, puedan empujar para convertir este sueño en realidad.