Hay que re direccionar al Senasa

En estos momentos en que inicia un nuevo gobierno y que el presidente electo en su discurso de toma de posesión habló de hacer un gobierno pensando en la gente, al igual que decía José Francisco Peña Gómez, aunque la diferencia entre el discurso y el equipo que le acompaña no es del todo confiable, hacemos un llamado para que se re direccione el Seguro Nacional de Salud –SENASA-, única Aseguradora de Riesgo de Salud –ARS- pública.

 De acuerdo a la Ley 87-01 en al artículo 31, párrafo I, acápite a, dice que: El SENASA tendrá a su cargo a todos los empleados públicos y las instituciones autónomas o descentralizadas y sus familiares, al momento de entrar en vigencia la presente ley, excepto aquellas que tengan contrato de Seguro hasta su vencimiento y las que tengan seguro de autogestión o puedan crearlo en los próximos tres años, después de promulgada esta ley. Esto no se ha cumplido y debiera cumplirse en este gobierno.

 En el acápite b: todos los trabajadores informales de Régimen contributivo subsidiado. Este acápite tampoco se ha cumplido y le niegan el derecho que por ley, les asiste a disfrutar de seguridad social.

 En el acápite c, dice, cito: los beneficiarios del régimen subsidiado quienes serán atendidos por la Secretaría (hoy Ministerio) de Salud Pública y asistencia Social, o el sector público.

Además de no cumplir con lo establecido en los acápites anteriores, tampoco el SENASA ha dirigido sus recursos para mejorar la parte hotelera y de servicios de los hospitales públicos para competir de igual a igual con el sector privado. Y nos preguntamos, ¿cuál es la diferencia de cualquier profesional de la salud en sus conocimientos y comportamiento cuando trabaja en un hospital público y en una clínica privada? Ninguna. La diferencia está en la parte hotelera ya que aún persiste la mentalidad de algunos funcionarios públicos de que los hospitales públicos son de beneficencia y no de derechos adquiridos por ley.

No es posible que persistan diez camas en una habitación en los hospitales, sin cortinas entre una cama y otra, con solamente un baño común, cuando deberían ser habitaciones semi privadas de dos camas con dos baños separados.

La función del SENASA es la de exigirles a los hospitales con el dinero que paga por concepto de sus afiliados, mejoría general de sus servicios y dejarle a las ARS del sector privado las clínicas privadas.

 Si el SENASA hubiera mejorado el confort de los hospitales públicos, el acápite d se hubiera cumplido mejor, que es de aumentar los afiliados de trabajadores del sector privado que la seleccionen. En los Estados Unidos, los hospitales son los que tienen la tecnología de punta.

 Debemos recalcar que es necesario iniciar el componente contributivo subsidiado ya que de acuerdo a la ley, en el artículo 126, acápites a, b, c, d, los integrantes de este régimen: profesionales y técnicos que trabajan en forma independiente; trabajadores por cuenta propia, urbanos y rurales; trabajadores a domicilio y los jubilados y pensionados del régimen contributivo subsidiado, así como sus familiares, en que cada afiliado aportará el porcentaje correspondiente y el Estado dominicano no tendrá que pagar la totalidad de su seguridad social. Además, tienen derecho a disfrutarla.

 Esperamos que el discurso del presidente Medina sea cónsono con las acciones a favor de la población y fortalezca el Sistema Dominicano de Seguridad Social, específicamente al SENASA, al re direccionar sus acciones para beneficio de las capas sociales que más necesitan de protección estatal en términos de derechos y no de dádivas.