Hay tela por donde cortar en gasto tributario

Un país con una estructura fiscal donde la presión tributaria meta para el presupuesto de 2017 es de 13.9% del PIB (la más baja de la región después de Guatemala), con un gasto total de 17.2% del PIB (gracias a un déficit equivalente al 2.3% del PIB), con muchas limitaciones y necesidades perentorias para diferentes sectores; es insostenible mantener un gasto tributario equivalente al 6.4% del PIB, casi la mitad de la presión tributaria.
El gasto tributario es definido en la Ley de Presupuesto y en el propio proyecto de presupuesto como: “El monto de ingresos que el fisco deja de percibir al otorgar un tratamiento preferencial que se aparta del definido en el sistema tributario de referencia, con el objetivo de beneficiar determinadas actividades, sectores, zonas o contribuyentes. El gasto tributario se hace efectivo regularmente a través de exenciones, deducciones, créditos o pagos diferidos”.
La Ley de Presupuesto (No. 423-06) establece que el Ministerio de Hacienda debe presentar, conjuntamente con el Presupuesto General del Estado, una estimación de los gastos tributarios, el cual es preparado por una comisión interinstitucional coordinada por la Dirección General de Política y Legislación Tributaria e integrada por las oficinas recaudadoras (DGA y DGII) y el Ministerio de Economía
Existen exenciones para una serie de leyes tributarias, como el impuesto sobre la renta, impuestos a las importaciones, al patrimonio, ITBIS, selectivo al consumo y a los hidrocarburos y hay exenciones tributarias a sectores como las zonas francas, turismo, frontera, fuentes renovables de energía, competitividad industrial, cadena textil y calzados etc.
Los gastos tributarios como proporción del PIB han aumentado y mientras en 2013, significaron RD$147,188 millones, equivalente al 5.9% del PIB, en 2014 aumentaron a RD$181,455 millones (6.6% del PIB) y para 2015 el gasto tributario ascendió a RD$201,388 millones, equivalente al 6.7% del PIB. Para 2016 el gasto tributario se proyecta ascenderá a RD$218,158.0, equivalente al 6.6% del PIB. Para el proyecto de presupuesto del próximo año se contempla un gasto tributario por RD$231,125.6 millones, equivalente al 6.4% del PIB.
¿Cómo se distribuyen esos gastos tributarios?
Las exenciones al ITBIS ocupan el primer lugar con 3.0% del PIB y 47.1% de los gastos tributarios, las exenciones al patrimonio representan el 0.8% del PIB y el 13.3% del gasto tributario, el selectivo a los hidrocarburos 0.8% del PIB y 12.7%, las exenciones al arancel 0.7% del PIB y 10.8%, el impuesto sobre la renta 0.7% del PIB y 11%, otros selectivos al consumo 0.3% del PIB y 4.8% sobre el gasto tributario.
En adición a ese monto de exenciones por RD$231,125.6 millones hay que agregar otras administrativas desde el Ministerio de Industria y Comercio, como la exención al gasoil de los transportistas por un monto de RD$1,263.9, que afortunadamente el gobierno eliminó, pero quedan pendientes otras exenciones a los combustibles que suman RD$1,604.40 millones.
¿Cuánto de esos gastos tributarios realmente benefician la actividad económica?
Justamente por eso, desde el segundo acuerdo stand-by con el FMI, se planteaba la necesidad de “racionalizar las exenciones fiscales basada en los análisis costo-beneficio que realice la nueva unidad creada para este propósito en el Ministerio de Hacienda”.
En la Estrategia Nacional de Desarrollo el Gobierno se compromete a llevar a cabo un pacto fiscal en un plazo no mayor a tres años en el cual, entre otras medidas, “se consolide en un Título del Código Tributario los regímenes de incentivos, a fin de establecer una política coherente y sostenible de incentivos y fomento a las actividades productivas que contribuya a fortalecer los eslabonamientos intersectoriales y el desarrollo territorial, fomentar la innovación y la competitividad sistémica, generar empleo decente y atraer inversión hacia actividades que aporten un mayor escalamiento en la cadena de valor”

A la hora de discutir ese Pacto Fiscal, en ese gasto tributario habrá mucha tela por donde cortar para aumentar las recaudaciones sin perjudicar la competitividad. Obviamente son muchos los sectores que se benefician de esas exenciones que se opondrán a que se toquen sus privilegios.