Hermanos se inmolan en atentado

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CASABLANCA, Marruecos (AFP).- Dos hermanos se inmolaron este sábado al detonar las bombas que llevaban consigo cerca del consulado general de Estados Unidos y de un instituto de idiomas norteamericano en la ciudad marroquí de Casablanca. Según varios testigos, en torno a las 09H05 GMT, el primer kamikaze se hizo estallar a unos 40 metros de la entrada del consulado general estadounidense, custodiado por varios vehículos policiales.

“Vestía pantalón tejano, jersey negro y alpargatas viejas, y tenía aspecto de pobre, de miserable. Se hizo estallar a tres metros de una de las furgonetas de la policía”, comentó Mohammad, de 45 años, un agente de seguridad de un banco situado frente al consulado. Era Mohamed Maha, nacido en 1975 en Casablanca, dijo una fuente de seguridad.

Su hermano Omar Maha, de 20 años, que se encontraba en la avenida Mulay Yussef, en un barrio acomodado, se inmoló al oír la explosión frente a un centro de idiomas privado, el American Language Center, a 150 metros del primer atentado, comentó un camarero que presenció el suceso desde la terraza de una cafetería. Un periodista de la AFP vio cristales, sangre y jirones de carne esparcidos.

Una transeúnte que pasaba por el lugar en ese momento resultó herida, afirmó una fuente policial. Los dos hermanos vivían con su padre y su madrastra en un apartamento de dos habitaciones en un pequeño edificio del barrio de Derb Sultan, próximo al lugar donde el 10 de abril tres kamikazes hicieron estallar las cargas explosivas que llevaban.

La policía logró matar a un cuarto terrorista antes de que pudiera detonar los explosivos.

En la operación también murió un miembro de las fuerzas de seguridad. La noticia conmocionó a los vecinos del barrio. Mohamed imprimía dibujos en camisetas para una pequeña empresa textil y Omar era vendedor ambulante.

“Era gente tranquila y libre de sospecha. Nunca pensé que habrían podido cometer semejantes actos”, comentó Lamfadal, un sastre que los conocía desde su infancia.

Un camarero del café Canal de Suez, que vive en un apartamento medianero, aseguró haber visto a Mohamed hacer sus abluciones y recitar sus oraciones. “Imposible pensar que iba a cometer lo irreparable. Cada mañana, cuando abríamos el café, lo veíamos volver de la mezquita”, confesó otro camarero.

Seis sospechosos fueron detenidos en el barrio después de esta doble explosión, y al parecer uno de ellos mantenía vínculos con los dos kamikazes. Fue detenido en un edificio y los policías encontraron un cinturón, pero sin explosivos, indicó una fuente policial.

Por otra parte, los servicios de seguridad detuvieron el jueves por la noche en un barrio residencial de Casablanca al jefe del grupo que perpetró las explosiones del 11 de marzo y del 10 de abril en esa ciudad, así como a su adjunto.

“Los primeros elementos de la investigación sobre este criminal, cuya identidad no se ha revelado, permitieron el arresto de su adjunto y el hallazgo de escondites donde los terroristas fabricaban explosivos”, señaló.

“También permitieron identificar a los restantes miembros de la banda, que son buscados activamente”, añadió.

Los dos hombres alquilaban desde hacía un mes una habitación en el tercer piso de un edificio del barrio popular de Annassim, en el sureste de Casablanca, comprobó un periodista de la AFP en el lugar.

El 11 de marzo, Abdelfettah Raidy se inmoló en un cibercafé de Casablanca. La explosión hirió a su presunto cómplice Youssef Khoudri y a tres clientes. El tercer kamikaze no ha sido identificado.

Las autoridades marroquíes afirman que el atentado del sábado es “un acto cometido como último recurso tras el éxito de la redada llevada a cabo estas últimas semanas por la policía”.

Pero, según Darif, “está claro que iban dirigidas contra intereses estadounidenses”.

Las explosiones del martes y de este sábado en Casablanca no han sido reivindicadas.