“Caamaño amenazó pegarse un tiro si no lo dejaban venir”

 

DIALOGO CON

 

José Marte Polanco
Ex-Guerrillero

Fue Manuel Piñeiro Losada (Barbarroja), legendario político, militar y comandante de la revolución cubana quien le habría revelado a José Ignacio Marte Polanco que el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó (Román) amenazó con suicidarse de un tiro a la cabeza si el gobierno de Fidel Castro no le permitía venir con la expedición guerrillera a la República Dominicana para derrocar el gobierno de Joaquín Balaguer.

Esta versión de Barbarroja a Marte Polanco se produjo días después de que ambos se reunieron en La Habana, Cuba, a raíz de la negativa de Caamaño de dialogar con el grupo de los “Comandos de la Resistencia”, que lideró Amaury Germán Aristy.

Marte Polanco le preguntó al comandante “Barbarroja” por qué el gobierno cubano permitió que Caamaño desembarcara en Playa Caracoles con siete hombres, sabiendo de antemano que serían eliminados por las fuerzas del régimen balaguerista.

“Mira, Luis, te voy a revelar un secreto: El Gobierno cubano no iba a cargar con un muerto tan pesado. Caamaño, en una reunión con gente del gobierno cubano, amenazó verbalmente con meterse un tiro si no lo dejaban venir. No sé si esto es primicia, o es la primera vez que se revela. Pero usted puede escribirlo así”.

Marte Polanco, con conocimientos en explosivos y sabotaje, era encargado de comunicaciones en el grupo de hombres que se entrenaban en campamentos de las montañas de Cuba, bajo las órdenes de Caamaño. También era el responsable de los contactos con el Gobierno cubano. Utilizaba tres nombres diferentes: Eddy Vicioso, Luis Pina y Polé.

Semanas antes, dos periodistas dominicanos, Silvio Herasme Peña y Radhamés Gómez Pepín, viajaron a La Habana para gestionar una entrevista periodística con Caamaño. Contactaron a Marte Polanco, quien prometió que en uno o dos días traería una respuesta al hotel Habana Libre, donde se hospedaban los comunicadores.

“Cuando conversé con Román, le dije que Silvio y Radhamés me manifestaron que la entrevista sería publicada en cualquier país que usted elija, porque es importante para usted y para el pueblo dominicano, porque ese pueblo está totalmente desinformado”.

En principio, Caamaño aceptó la idea, lo que animó a Marte Polanco. “Román” le pidió que contactara a Lalane José para que se reuniera con los periodistas dominicanos y se concertara la entrevista periodística.

“Llevo a mi gente donde Lalane. Los periodistas se muestran incondicionales, querían ayudar. Pero la reunión se barajó. Yo le dije a Caamaño la importancia de la difusión de la entrevista, porque había demasiado desinformación”.

Pero, según testimonia Marte Polanco, Caamaño lo apabulló con una respuesta cortante, seca y directa: “Eddy, tú no puedes negar que vienes de la izquierda tradicional para salirme con esa politiquería. Lo que yo voy a decirle a ese pueblo, se lo voy a decir desde la Cordillera Central”.

“¿Y si eso no es posible? El enemigo allá no está comiendo batata. Hay un ejército y una policía que la está preparando el ejército norteamericano, precisamente para ese momento”.

Discutieron acaloradamente. La atmosfera se tornó, en ese momento, irrespirable, hasta que Caamaño le puso punto final al tema con una frase cortante: “¡Dejemos esa vaina, Eddy!”.

Marte Polanco se retiró. En ese momento se dijo a sí mismo, según su testimonio: “No hay nada que buscar con este hombre”.

Entendía que el Gobierno cubano posponía sistemáticamente la fecha para el desembarco guerrillero de Caamaño, “porque sabían que iba a ser un rotundo fracaso, viniéramos nosotros o no viniéramos. Eso iba a ser un fracaso”.

“Caamaño violó todas las medidas de seguridad habidas y por haber. El libro lo cogió y lo tiró para atrás, y lo olvidó”.

Distanciamiento con Caamaño. Receloso, porque todos desconfiaban unos de otros, se reunió con “Julio” (Johnny Weber) y le sugirió un encuentro con Caamaño para definir la situación, descartando de plano el desembarco guerrillero.

“Julio, ocúpate tú de la gente de la resistencia, que yo me ocupo de los hombres de la guerrilla”. Enviaron un mensaje escrito a Caamaño, un documento oculto en un envase de fósforos con doble fondo. Lo entregó “Santanita” (Marcos Santana).

“Había temor de que tomaran represalias contra nosotros. Yo tenía buenas relaciones con algunos periodistas conectados con el gobierno cubano. A través de los comunicadores le enviamos una comunicación, (vía diplomática), a Sagrada Bujosa, poniéndola al tanto de la situación que ocurría en Cuba”.

Virtudes y defectos del héroe. “No vamos pintar héroes inmaculados. Vamos a mostrarlos a los pueblos con sus defectos. Caamaño como humano tenía muchos defectos. No podemos tapar todos esos huecos de Caamaño. El no tuvo la suficiente visión política para evitar que ese movimiento se desmoronara, cuando todos lo reconocíamos como el verdadero líder”.

“Caamaño no tuvo la suficiente visión, no tenía condiciones físicas para ser jefe guerrillero. Se derretía cuando subía una loma. El creía que eso era un juego, no supo valorar lo que él significaba para este país”.