“ALEJANDRO MAGNO Y SU CABALLO BUCÉFALO”

 

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La guardia de honor de los emperadores montaba caballos ibéricos y se estimaban a los sarracenos superables jinetes montados en insuperables caballos. Salvo contadas excepciones, el bárbaro era esencialmente jinete y además poseía una abundancia increíble de yeguarizos, lo que explica las migraciones de pueblos enteros alrededor del mundo romano. Era el sumiso caballejo mongol que facilitaba el desplazamiento de enorme masas humanas desde las entrañas de Asia hacia los Balcanes hasta alcanzar casi el Atlántico. Cuando los hunos emprendieron su marcha hacia el Oeste, Álamos, Vándalos, Godos y otros pueblos más invadieron resueltamente el mundo occidental para salvarse de un enemigo tan terrible que se decía nacidos de brumas.