Hípica Por Dentro. “UN APARATO QUE REGISTRAS LAS CASTAÑAS DEL CABALLO”

Luis Márquez

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Son los criadores los que tienen la mayor propensión a considerar a sus caballos como miembros de la familia con la consiguiente relación emotiva de los registros computarizados. En estos momentos hay por ahí un caballista que está diciendo “¿Yo conocería mi caballo en cualquier parte”? Quizás. ¿Pero ha tratado este caballista de de separar a su caballo de un grupo de animales con capa semejante y con marcas parecidas o sin marcas? Es como tratar de identificar a su pingüino en un grupo de 100. Es igualmente difícil comprobar la propiedad de un caballo en un juzgado.
Los jueces no ven con buenos ojos a los caballistas que dicen “¡Sé que es mi caballo porque siempre come sardinas en mi mano y solamente de mi mano!” Eso no es prueba legal. Además, todas las personas que han tenido alguna vez un caballo conoce la perversidad natural de la especie, que podría hacer que en su momento dado un caballo trotará alrededor del juzgado comiendo sardinas de la mano de quien se la ofrezca. En cambio las castañas han sido aceptadas como prueba legal de la identidad de un caballo desde un caso ocurrido 1975, cuando una niña de 10 años de Colorado, aseguró.