Historia
Agrios debates por
encuestas Gallup 1990

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ÁNGELA PEÑA
Los asombrosos resultados  de la encuesta Gallup, patrocinada por el periódico El Siglo, fueron novedad en las elecciones de 1990. Los primeros se publicaron en agosto de 1989 y sólo Franklin Franco, José Rafael Abinader, Rafael -Fafa- Taveras, José González Espinosa y Fernando Álvarez Bogaert mostraron desacuerdo con el escrutinio en el que salieron empatados en primer lugar Joaquín Balaguer y Juan Bosch y en el segundo José Francisco Peña Gómez y Jacobo Majluta. Álvarez Bogaert y Abinader fueron favorecidos con un dos por ciento; Vincho y otros con uno; los indecisos fueron el nueve por ciento y cuatro por ciento los que no pensaban votar.

El Siglo, entonces propiedad  del banquero José Ureña y dirigido por Bienvenido Álvarez Vega, contrató los servicios de “la mundialmente famosa firma encuestadora” The Gallup Organization, con asiento en Princeton, New Jersey, Estados Unidos, una de las más antiguas casas de sondeos de opinión del mundo desde 1934, cuando George Gallup comenzó a hacer experimentos en ese campo. El matutino no sólo publicó crónicas de los resultados sino gráficos, extensos informes preparados en cada tópico y el procedimiento seguido en la realización de los sondeos.  Participó la empresa criolla Mercadesa, S.A., dirigida por Rafael Acevedo.

La consulta fue anunciada con gran despliegue y en el periodo comprendido entre junio de 1989 y mayo de 1990, en que estuvo realizando y publicando trabajos, el entonces llamado “benjamín de la prensa” fue motivo de comentarios, análisis, ataques, felicitaciones, editoriales, acusaciones e interpretaciones que se extendieron a la televisión, a veces con acusaciones graves dirigidas al propietario del diario.

En una intervención de Fernando Álvarez Bogaert en el programa “Hoy mismo”  se dio cabida a la réplica, en el aire, de Álvarez Vega que  defendió el sistema de trabajo de la Gallup y advirtió que si daba a conocer detalles de conversaciones sostenidas entre ambos, “destruiría a Álvarez Bogaert”

La Gallup fue motivo de debate hasta la víspera de las elecciones, aunque en el proceso participaron también Penn and Schoen, Cedemers, Investigación, S.A.,  “Promotion & Events”, del Bronx, New York, y otras. Algunos aspirantes saludaron la primera entrega, pero la última, que colocó a Juan Bosch en primera posición, desató el verbo violento de líderes en desventaja.

“Indicios claros de manipulación”. En el mes de agosto Franklin Franco envió una carta a los periódicos alegando que en la Gallup/ El Siglo se habían producido “indicios claros de manipulación de datos” los cuales, según él, fueron inflados por los encuestadores.

Manifestó que hicieron arreglos para presentar a Bosch y a Balaguer en idéntica posición pese a que Bosch, anotó, era el más aventajado. “Los datos de Balaguer fueron alterados”, señaló.

José González Espinosa y   Fafa Taveras, del Partido de los Trabajadores Dominicanos y el Bloque Socialista, respectivamente, también dijeron que la encuesta había sido manipulada para sugerir la unificación de Jacobo y Peña.

“La encuesta responde al interés norteamericano de propiciar que el PRD concurra en una sola boleta para garantizar que el próximo gobierno tenga una orientación conservadora”, argumentaron y advirtieron que ni Peña ni Bosch debían caer en la trampa tendida por la  Gallup.

Pero quienes con mayor saña atacaron a El Siglo, su director, la encuesta, fueron Fernando Álvarez Bogaert y José Rafael Abinader. Descontento porque en los cuestionarios no se le colocó como precandidato del Partido Reformista, Álvarez Bogaert dirigió cartas que fueron respondidas por Ureña y Richard W. Buckholder Jr., vicepresidente de Gallup Organization.

Después aseguró que José Ureña buscaba con la encuesta “asesinarlo” políticamente a él y a otros aspirantes y liquidar el liderazgo de relevo con el deliberado propósito de hacerle daño. Enfatizó que la encuesta se hizo sobre bases defectuosas y dijo que sus asesores políticos opinaban que Ureña entendía que podía ser candidato vicepresidencial  acompañando a Balaguer o Bosch, aunque se inclinaba más por la boleta del último.

Ureña, agregó Fernando Álvarez, “ha demostrado tener una actitud muy complaciente con Balaguer, no sólo por los resultados de la encuesta sino porque fue a entregársela personalmente” al mandatario. Acusó a El Siglo de haber realizado la investigación para levantar su tirada y porque supuestamente José Ureña tenía asuntos pendientes con el gobierno debido a un gran desencaje de los bancos del Comercio y Cibao, por lo cual “necesitaba ser complaciente”

Algunas de estas consideraciones estaban en una publicación de su equipo técnico titulada: “La encuesta Gallup al desnudo: Anatomía de una injusticia”, que firmaban Luis Ernesto Pérez Cuevas, Julio Cross, José Abigail Cruz Infante, Enriquillo Sánchez y José Rijo.

Abinader, por su lado, publicó los resultados de sus encuestas propias, que le daban un segundo lugar en las preferencias, escribió dos cartas de protesta al director de El Siglo, exigió que su nombre no se escribiera en ese periódico “ni para bien ni para mal”. Dijo que la encuesta anterior justificaba acciones en reparación de daños y perjuicio y él se opuso, pero que en la segunda de noviembre, hablaría con sus consultores jurídicos.

En síntesis

Una respuesta

El Siglo respondió en agosto con el editorial: “Las acusaciones de Abinader” que entre cosas expresaba: “Nosotros no somos mentirosos ni maquiavélicos. Tampoco somos engañadores. Lo que hemos dicho es la verdad, y nadie, salvo el doctor Abinader, se ha atrevido a decir que nosotros nos hemos inventado una Gallup”.