¡Histórico! Por la pata de un caballo

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Cuando estuve en Bolivia tuve la remembranza del libro Melgarejo, un tirano romántico, en el cual se describían algunas de las muchas históricas vivencias de este dictador dirigente del denominado “caudillismo bárbaro”, que para muchos bolivianos ha sido el presidente más funesto en la historia de Bolivia, aunque podemos agregar, que algunos historiadores lo defienden.
Nacido en Tarata, departamento de Cochabamba en 1818, casi analfabeto porque no asistió a la escuela, se alistó en el ejército, donde por su arrojo en múltiples rebeliones, alcanzó la presidencia entre los años 1864 y 1871, no sin antes haber matado de un balazo el presidente en funciones Belzú.
No entendía nada de relaciones internacionales, para lo cual contrató a un letrado que fungía como canciller. Con motivo de la declaratoria de la pena de muerte a Aurelio Sánchez, su hermana Juana de 18 años se presentó ante Melgarejo para pedirle clemencia. No solo lo indultó sino que lo designó coronel, pero a cambio se quedó con su hermana como amante principal, ya que era un enamorado de cualquier cosa que llevara falda.
Esta Juana, al parecer una hermosa joven, era utilizada por Melgarejo para en las recepciones palaciegas, exhibirla desnuda en donde los comensales debían besarle las nalgas.
En su fantástico mundo, estaba prendado del vecino Brasil, con el cual hizo inmensas cesiones de terrenos. Se dice que el embajador brasileño le regaló un caballo blanco al que le puso el nombre Olofernes y que éste, en agradecimiento puso en el suelo un mapa de Bolivia y puso al corcel que pisara el mismo. Hizo un redondel de la pesuña y le expresó al embajador, todo ese territorio se lo dono a Brasil, firmando el Tratado del 27 marzo de 1867, lo cual significó el desprendimiento de 300,000 kms.2. Una situación similar le aconteció con Chile, en donde la avezada diplomacia chilena, con halagos y truchimanerías lo convenció para que les cedieran el territorio de Antofagasta, en donde se encontraban los ricos depósitos de salitre. Esto significó para Bolivia 3,000 km2 y fue parte de la intríngulis que posteriormente le costaría la salida al mar.
En las múltiples y continuas francachelas que celebraba en el Palacio, tenía un bol lleno de cerveza destinada a Olofernes del cual bebía generosamente, pero también servía para que los invitados se sirvieran. El embajador de Inglaterra rehusó tomar del mismo y al observarlo Melgarejo, lo castigó al otro día montándolo en un burro con la cabeza hacia las grupas y dándole varias vueltas en la Plaza Mayor. Cuando la Reina Victoria se enteró de este episodio, llamó al almirante Nelson y le ordenó enviar la flota y bombardear Bolivia como castigo. Al expresarle el almirante que Bolivia era un país mediterráneo, entonces pidió un mapa de Suramérica y borró a Bolivia del mismo. Yo como coleccionista de mapas, vi varios de la época en el Reino Unido, donde el territorio de Bolivia aparece en blanco.
Otro episodio chabacano ocurrió cuando él expresó que no creía en nadie, y para probarlo se quitó la camisa y sus soldados le entraron a tiros, llenándola de agujeros. En esa tesitura, Melgarejo había tenido una disputa muy agria con el arzobispo de La Paz, llegándole a insultar. Un oficial de su escolta le advirtió que actuando así podría ser excomulgado por el Papa. Entonces, obligó a que se trajera el cañón de más largo alcance que tenía el ejército en el cuartel, y le dijo al oficial ponga el cañón en dirección al Vaticano y dispare. General, usted cree que la bala cayó en Roma, de la misma manera me importa la excomunión.
Como vivía casi todo el tiempo ebrio, no se percató de que varios oficiales le estaban tendiendo una celada para derrocarlo. Tuvo que salir exiliado para Chile, dejando su fortuna atrás. Cuando se enteró que su querida Juana vivía opulentamente en Lima, se las agenció para llegar a su casa en donde pobre y trashumante, permaneció muchos días en la puerta de Juana, hasta que su cuñado, al cual le había perdonado la vida y ascendido a coronel, salió de la casa y le pegó un tiro, matándolo instantáneamente. Así terminó la vida de este tirano romántico a los 51 años de edad.