¡Hola, amigos!

Después de casi dos meses fuera del “line up” por razones fuera de mi voluntad, héme aquí nuevamente al “pié del tarro”.

Cuando me vi frente a mi computadora…, sin importar que la “había tenido” durante catorce años, sentí que algo húmedo me resbalaba por el rostro. Aunque ni yo quería creerlo… ¡eran lágrimas! Sí, lágrimas, pero de auténtica alegría.

En el 1960, alentado por don Manuel Valldeperes, a la sazón director del desaparecido vespertino “La Nación”, y por don Germán Emilio Coiscou, director propietario de “El Caribe” ingreso a la Escuela de Periodismo, de la hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), graduándome dos años después, con honores.

Tanto como con don Manuel, como con don Germán, aprendí todo lo que sé. En El Caribe mi primera columna sería “De Política y de Políticos”, la tengo debidamente encuadernada y a ella acudo a menudo, cuando en el país sucede algún evento que ya había sido presagiado por mí… aunque muchos también lo habían presagiado, sin decirlo, a pesar de que en el país, como ahora, reinaba lo que yo he llamado “paz democrática”.

Y hoy, después de prácticamente medio siglo unido al periodismo, desde las aulas universitarias hasta las redacciones de periódicos, me siento satisfecho del trabajo realizado y espero que mis lectores sientan lo mismo. Al menos, cuando veo alguien al que hace tiempo no veía, me abraza y me pregunta: ¿Ya volviste? como si hubiera estado ausente varios años…y no menos de dos meses.

Pero, gracias a Dios, ya estoy de vuelta, y espero que por muchos años más., ¡Si Él lo permite!