Hombre solitario y con trastornos

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Washington (EFE).- Cho Seung-Hui, el estudiante surcoreano de 23 años que según la policía cometió la mayor masacre estudiantil de la historia de Estados Unidos, era una persona “solitaria”, un rasgo común entre los asesinos en masa.

“Era solitario”, dijo ayer Larry Hincker, uno de los vicepresidentes de la Universidad Politécnica de Virginia, en la que el lunes murieron 33 personas, incluido el propio Cho, quien -según las autoridades- se suicidó tras perpetrar la matanza.

Cho cursaba el último año de filología inglesa. Una de sus profesoras recordó ayer a la prensa el tono perturbador de algunos de sus ejercicios literarios, hasta el punto de que sus instructores le aconsejaron recibir ayuda psicológica.

A parte de eso es poco lo que por el momento se sabe del estudiante, que llegó a Estados Unidos con su familia en 1992, cuando tenía ocho años.

El joven mantenía su nacionalidad original y tenía la “tarjeta verde”, un documento que permite trabajar legalmente en Estados Unidos por un periodo indefinido. Su familia vive en Centreville, un barrio acomodado del estado de Virginia a unas cuatro horas de distancia de la Universidad Politécnica, en una de cuyas residencias estudiantiles vivía el joven que protagonizó la sangrienta matanza.

Los vecinos también lo describen como un alma solitaria. “Era muy callado, estaba siempre solo”, dijo Abdul Shash, un residente de Centreville, en declaraciones publicadas ayer por el periódico The Roanoke Times.

Según Shash, a Cho le gustaba jugar al baloncesto y no respondía cuando alguien lo saludaba.

Ese carácter poco social se observa en la mayoría de asesinos en masa, explicó a Efe Kenna Quinet, profesora de derecho penal en Indiana Purdue University, Indianapolis.

Las estadísticas apuntan, en ese sentido, que el 95 por ciento de los asesinos en masa son hombres, tienden a ser individuos solitarios que se sienten alienados y que, pese a su apariencia “normal”, sienten un gran resentimiento.

Quinet señaló que generalmente son personas “que han experimentado algún tipo de pérdida en una o más áreas, ya sea un fracaso escolar, laboral o amoroso y no tienen capacidad para hacer frente a las decepciones”.

Tienden, además, a contarle a alguien sus planes justo antes de cometer el acto, algo que no se sabe si ocurrió en el caso de Cho.

Sin embargo, el periódico Chicago Tribune mencionó en su edición de hoy que se encontró una nota en su habitación, en la que clamaba contra los “niños ricos”, “la decadencia” y los “embusteros charlatanes” en el campus.

El rotativo indicó que Cho murió con la inscripción “Ismail Ax” en tinta roja en uno de sus brazos, que -según el New York Post- podría hacer alusión a algún pasaje bíblico o del Corán.

Susan Lewis, una psiquiatra experta en criminología del Hospital Tufts New England (Boston) también explicó hoy a Efe que, pese a que se han identificado algunos rasgos, “es muy difícil predecir la violencia”.

Según la experta, el mejor indicativo es que la persona haya participado en otro acto violento en el pasado.

Lewis comentó que el joven surcoreano pudo haber sufrido lo que ella describe como “una herida narcisista devastadora”, como resultado de una decepción amorosa -una de las hipótesis que se baraja en este caso- o alguna otra desilusión.

Las personas que padecen lo que la psiquiatra caracterizó como “narcisismo patológico” tienen sentimientos de humillación y vergüenza y sienten un odio primitivo al percibir que su identidad ha sido violada.

Lewis reconoció, de todos modos, que ese tipo de individuos sigue siendo, en gran medida, un misterio: “Ojalá pudiéramos entender más sobre el fenómeno”, apuntó.

Fuentes policiales identificaron hoy a Cho como el responsable del segundo tiroteo registrado el lunes en la facultad de Ingeniería, donde murieron la mayoría de las víctimas, aunque consideraron “razonable suponer” que fue el autor de ambos incidentes.

El primer tiroteo, que costó la vida a dos personas, tuvo lugar unas dos horas antes y ocurrió en otra parte del extenso campus universitario que acoge a unos 26.000 estudiantes y algo más de 10.000 empleados.

Hasta ahora no ha responsabilizado a Cho por el primero de los sucesos, porque la evidencia aún no se los permite, aunque sí especificó que una de las dos armas que portaba se utilizó en ambos incidentes. EFE