Homicidios disfrazados

SERGIO SARITA VALDEZ
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En noviembre de 1960 tres honorables damas y su chofer resultaron víctimas de un brutal y frío asesinato. Los cadáveres fueron colocados en el interior de su vehículo y lanzados por un precipicio de la carretera Puerto Plata-Santiago a la altura de La Cumbre.

El salvaje crimen se trató de encubrir bajo el simulacro de un accidente automovilístico. El móvil criminal tuvo motivaciones políticas ya que las Hermanas Mirabal eran consideradas como enemigas del régimen por la dictadura trujillista. El legista reportó los fallecimientos como debidos a un accidente. No se hicieron autopsias.

Casi medio siglo después, en una de las carreteras del municipio de San Cristóbal, una yipeta aparece quemada en el fondo de una hondonada, recuperándose dos cuerpos sin vida al inicio de la pesquisa del lugar de la tragedia. El reporte médico legal certifica que la manera de muerte se debió a un accidente vehicular y que la causa de los decesos fue trauma contuso múltiple asociado a quemaduras. Quiso la casualidad que en estos casos sí se realizaran necropsias judiciales. La primera de las víctimas mortales recuperadas correspondió a un adulto joven que mostraba dos heridas cortantes horizontales y profundas en el cuello y una laceración alargada en el tope del cráneo. También presentaba quemaduras de tercer y cuarto grado en ambas manos. Se decía que el occiso correspondía al conductor del vehículo afectado por las llamas. El patrón de las lesiones no encajaba con las alteraciones que acostumbramos ver en los miles de casos de accidentes vehiculares registrados en los archivos del Instituto Nacional de Patología forense. Es por ello que decidimos investigar el lugar donde se hizo el levantamiento médico legal y obtener información detallada acerca de los impactos que presentaba el vehículo.

El segundo cadáver recuperado del interior de la yipeta era de un masculino joven con quemaduras de cuarto grado, desmembramiento y una herida por arma de fuego de cañón largo en la parte baja del abdomen. Resultó evidente que se trató de homicidios por arma blanca y escopeta, respectivamente. Las quemaduras eran post mortem. Los hallazgos patológicos fueron transcritos y de inmediato enviados a las autoridades de lugar. La Policía Nacional coincidió en la naturaleza homicida de las muertes.

Tomando en consideración la ubicación geográfica del incidente y la identificación de los fenecidos, existe la probabilidad de una relación de estas muertes con el narcotráfico. El lugar que otrora ocupara el crimen político en la República Dominicana ha venido a ser reemplazado por los asesinatos ligados al mundo del negocio de las drogas. El bombardeo aéreo de cargamentos de cocaína y heroína por las costas sureñas y este del país es un fenómeno que ha venido creciendo en las últimas décadas. Ello explica las misteriosas desapariciones de personas y su posterior hallazgo dentro de avionetas o yipetas quemadas. Las apariencias engañan a los desprevenidos y a los investigadores poco minuciosos.