Homicidios  y desarrollo

En el 2010 fueron asesinadas en el mundo más de 468 mil personas. El 36% de esos homicidios ocurrieron en África; el 31% en América Latina y el Caribe; 27% en Asia, 5% en Europa y un 1 % en Oceanía. En ese mismo año, el 42 de esos homicidios se realizaron con armas de fuego a nivel mundial, pero esa proporción fue del 74% en este continente y del 21% en Europa.

Igualmente, a nivel mundial, tanto las víctimas como los victimarios son en un 80% hombres, mientras que la mayor parte de las mujeres son asesinadas en su propio hogar, generalmente por un integrante de la familia. En Europa, alrededor del 80% de los homicidios es de personas asesinadas por la pareja actual o anterior. En Italia, los crímenes cometidos por las parejas de las víctimas u otros miembros de la familia supera a los asesinados por la mafia, en tanto en Asia los asesinatos relacionados con la dote de la mujer cobra miles de vida de mujeres todos los años.

Todos estos datos espeluznantes están recogidos en un Informe dado a conocer recientemente por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito – UNODC – producto de un estudio realizado en todo el mundo. Señala el informe que América del Sur, Centroamérica y el Caribe y el Centro y Sur de África los hombres jóvenes corren más riesgos de morir violentamente y las mujeres están más expuestas a una muerte violenta dentro de su propia casa. El promedio de homicidios en Centroamérica es de 43 por cada 100 mil habitantes, con Honduras y El Salvador registrando los índices más altos del mundo.

En el Informe se reporta que en Honduras, en el 2010, se contabilizaron 82 asesinatos por cada 100 mil habitantes; 66 en El Salvador, 41 en Guatemala, 11 en Costa Rica, 18 en México y 5 en Estados Unidos. El nivel de criminalidad alcanzado en América Central ha sido calificado por William Blownfield, Jefe de la Oficina Antinarcóticos y de Cumplimiento de la Ley del Departamento de Estado de los EE. UU., como una “grave” amenaza a la seguridad estadounidense.

En el estudio se afirma que se encontró un claro vínculo entre delincuencia y desarrollo. En todos aquellos países donde las disparidades de ingresos son muy grandes hay cuatro veces más posibilidades de que le alcance la violencia que en aquellas otras sociedades de países más desarrollados y que, asimismo, en la medida que se produce un crecimiento económico se va reduciendo la violencia. Durante la gran crisis  del 2008-2009 que contrajo el PIB en muchos países se elevó en los mismos la cantidad de homicidios.

Ciertamente, se verificó un círculo vicioso infernal: la pobreza genera violencia y, a la vez, la violencia genera más pobreza por que ahuyenta a los inversionistas y hasta a los propios hombres de negocios nacionales que temen hacer sus inversiones.