HOMO DEUS: Breve historia del mañana

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Yuval Noah Harari bien conocido por su exitoso libro Sapiens: Historia breve de la Humanidad, es profesor de historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén. La editora Debate ha publicado HOMO DEUS, obra que sin duda alguna resultará controversial desde el título dado a la misma. ¿Cómo se atreve un historiador a narrar un relato futurista sin ser escritor de ciencia-ficción? Como cultura general moderna vale la pena su lectura como un largo y continuo viaje cósmico imaginario, aunque luego se retorne a reflexionar sobre algunos párrafos llamativos. Para comprenderlo resulta útil de inicio entender su concepto de algoritmo. Enuncia el autor: <<Un algoritmo es un conjunto metódico de pasos que pueden emplearse para hacer cálculos, resolver problemas y alcanzar decisiones. Un algoritmo no es un cálculo concreto, sino el método que se sigue cuando se hace el cálculo>>. Vaticina el catedrático: <<En el siglo XXI crearemos más ficciones poderosas y más religiones totalitarias que en ninguna era anterior. Con la ayuda de la biotecnología y los algoritmos informáticos, estas religiones no solo controlarán nuestra existencia, minuto a minuto, sino que además serán capaces de modelar nuestros cuerpos, cerebros y mentes, y de crear mundos virtuales enteros… las nuevas tecnologías del siglo XXI podrían invertir la revolución humanista, despojando a los humanos de su autoridad y confiriendo en cambio poderes a algoritmos no humanos… De ahí que una tecnorreligión más audaz busque cortar el cordón umbilical humanista. Prevé un mundo que no gire alrededor de los deseos y las experiencias de ningún humanoide. ¿Qué puede sustituir los deseos y las experiencias como origen de todo sentido y autoridad?. En 2016, únicamente una candidata está sentada en la sala de espera de la historia, aguardando la entrevista de trabajo. Esta candidata es la información. La religión emergente más interesante es el dataísmo, que no venera ni a dioses ni al hombre: adora los datos. El dataísmo sostiene que el universo consiste en flujos de datos, y que el valor de cualquier fenómeno o entidad está determinado por su contribución al procesamiento de datos… ¿Quieres saber quien eres en verdad? Pregunta el dataísmo. Entonces olvídate de las montañas y los museos. ¿Te has hecho secuenciar el ADN? ¡?No?! ¿A qué esperas? Hazlo hoy mismo. Y convence a tus abuelos, padres y hermanos para que también se hagan secuenciar el ADN: sus datos serán muy valiosos para ti. ¿Y has oído hablar de esos dispositivos biométricos portátiles que miden durante 24 al día tu tensión arterial y tu ritmo cardíaco? Bien, pues cómprate uno, póntelo y conéctalo a tu teléfono inteligente. Y mientras vas de compras, adquiere una cámara móvil y un micrófono, graba todo lo que haces y súbelo a la red. Y permites que Google y Facebook lean tus correos electrónicos, supervisen tus charlas y mensajes, y conserven un registro de todos tus <<Me gusta>> y todos tus clics. Si haces todo esto, los grandes algoritmos del Internet de Todas las Cosas te dirán con quién casarte, qué carrera seguir y la conveniencia o no de iniciar una guerra>>.
¿Cuál es la tendencia? Convertir la ciencia en un dogma; desconectar la inteligencia de la consciencia, creando un Frankenstein inteligentísimo, amoral, sin ética, frío, calculador capaz de conocernos mejor que nosotros mismos. Y eso no debe ser.