Honor a Don Quijote de la Mancha

POR MARÍA MERCEDES
En esa mañana lluviosa de abril, “el caballero de la triste figura”, reunió a un grupo de dominicanos y españoles, quienes unidos por un sentimiento de hermandad le rindieron honor a la calidez y la sensibilidad de la pluma de Miguel de Cervantes Saavedra, autor de Don Quijote de la Mancha, obra maestra de la literatura iberoamericana.

Aceptando la invitación de José Rafael Lantigua, secretario de Cultura, y Alejandro Arvelo, director general de la Feria del Libro, se congregaron en la Plaza de la Cultura, donde se realiza la VIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2005 para participar en la apertura del “Pabellón del Quijote”.

Este importante acto contó con la presencia del vicepresidente de la República, Rafael Alburquerque; Javier Aiguabella, director del Centro Cultural de España y otras personalidades vinculadas al área cultural.

En su discurso, Alejandro Arvelo dijo que Sancho Panza se encargaba de halar al Quijote a la realidad, “por eso es un paradigma, pues los sueños se realizan trabajando”.

Destacó que por decisión de los ministros de Cultura de los países hispanohablantes reunidos en Madrid, España, en octubre del año pasado, el ilustre personaje es el invitado de honor de todas las ferias internacionales del libro de Hispanoamérica, “esto así porque la inmortal obra de Miguel de Cervantes cumple 400 años de haber sido publicado por primera vez”.

Culminada sus palabras, el secretario de Cultura procedió a develizar la imponente estatua de ese heroico y soñador personaje creado por el Manco de Lepanto. La obra fue realizada por el escultor dominicano Manuel Toribio.

Al ser descubierta, en la tarja ante la vista de todos quedó el mensaje “La edad mostraba ser de 50 años, las canas pocas y el rostro aguileño; la vista entre alegre y grave; finalmente con el traje y postura daba a entender ser hombre de buenas prendas… admiróle la longura de su cuello, la grandeza de su cuerpo, la flaqueza y amarillez de su rostro, sus armas, su ademán y compostura”.

Finalmente, Napoleón Veras, quien fungió como maestro de ceremonias, dijo que en el Pabellón los visitantes podrán disfrutar de una serie de grabados realizados por Manuel Sanabia y los dibujos de Giovanni Silverberg.

De inmediato, sonó la canción “Vencidos”, poema de León Felipe, que en 1971, Joan Manuel Serrat convirtió en canción. Las letras de este poema están inspiradas en el Quijote, y encarna la derrota, el desamparo, el desasosiego y amargura que el exilio supone.