Horcas en unos reclamos justos

El humor negro ha sido usado para formular demandas muy serias, recordando que en ocasiones del pasado contratistas dominicanos (algunos muy conocidos) que estaban desesperado por atrasos en pagos de cubicaciones optaron por quitarse la vida. El Partido de la Liberación Dominicana tuvo bastante que ver con algunos de esos trágicos finales. Ahora, bajo una administración también del PLD, se ha dado el paso justo de democratizar el reparto de obras públicas para acabar con la exclusión. Pero la marcha sombría de ingenieros en San Juan de la Maguana que construyeron extensiones universitarias en varias localidades ha indicado que la democratización de las ejecutorias incluye, además, la “democratización” de los incumplimientos de pago que han caracterizado al Estado dominicano.

Estos contratistas defraudados que reclaman hicieron una macabra exhibición de muñecos de trapo que imitaban la figura humana y los colgaron en horcas de madera sobre un vehículo de carga para dar el mayor énfasis a su desesperación, porque sucede que el Gobierno les debe más de 70 millones de pesos por edificaciones concluidas hace tiempo y ahora sufren el acoso de proveedores a los que ellos, a su vez, han fallado. Debe suponerse que, advertido de la dramática situación, el Gobierno actuará con presteza para evitar que alguno de los reclamantes pase de la simulación a los hechos. Tómese con seriedad.

Penoso reductor de costos en RD

República Dominicana tiene urgencia de ser más competitiva en el marco del DR-Cafta, pero mucho convendría que el funcionamiento de una buena parte del agro, la pecuaria y la industria no siga excedida en buscar rentabilidad a base de bajos salarios, que constituyen el único factor de la producción que se estanca o declina. Todo lo demás sube y es asumido por los empleadores: energía, insumos, materias primas, transporte, impuestos…

Es una verdad de a puño que la penetración desbordada de mano de obra haitiana al país tiene en su otra cara la falta de estímulos al trabajador dominicano que se va del país o engrosa el inmenso sector de la informalidad en la economía. Y es absolutamente cierto que los salarios mínimos y el promedio no cubren las necesidades esenciales de las familias y que el índice más bajo de movilidad de ingresos en América Latina es aquí que se registra.