Horror y confusión en Virginia Tech

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BLACKSBURG, EEUU,  (AFP).- La estudiante Tiffany Ottey recordará por mucho tiempo la escalofriante sensación de pavor que sintió cuando se apiñaba junto a sus compañeros en un aula de la universidad estadounidense Virginia Tech, mientras la muerte acechaba los pasillos del piso inferior.

Al menos 33 personas murieron ayer, lunes, y decenas resultaron heridas en un tiroteo en el campus de ese centro de estudios de Blacksburg, (Virginia, este), incluido el agresor que se suicidó, en el ataque más mortífero en una universidad en la historia de Estados Unidos.

“Creo que todo el mundo estaba enloquecido, descontrolado”, dijo Ottey a la cadena CNN. “Estábamos todos asustados. ¿Y si el atacante subía?”, agregó.

Cuerpos cubiertos de sangre que eran retirados del edificio, estudiantes que saltaban por las ventanas para escapar de los disparos, confusión y pánico  fueron parte del trágico escenario montado ayer, lunes, en esta respetada universidad estadounidense.

Poco después de iniciado el tiroteo y mientras cientos de estudiantes enloquecidos intentaban guarecerse, los altoparlantes del centro de estudios advertían todo a lo largo y ancho de las mil hectáreas del campus: “Es una emergencia. Es una emergencia. Busquen refugio bajo techo inmediatamente. Manténganse lejos de las ventanas y no salgan”.

Las cadenas de televisión cambiaron drásticamente sus programaciones para dedicarse a cubrir la tragedia. Imágenes repetidas muestran a policías armados que corren por el campus, patrullas y ambulancias que llegan en tromba con sus sirenas a todo volumen, mientras los estudiantes envían mensajes de texto desde sus teléfonos celulares.

Los canales y radios divulgaron grabaciones de llamadas telefónicas entre estudiantes y sus allegados en las que se escuchan los disparos que cubren el sonido de gritos aterrorizados.

Kostayne Link relató al diario Roanoke Times que se dirigía a una clase en el edificio Norris Hall, donde tuvo lugar la masacre, cuando unos 15 patrulleros policiales pasaron junto a ella con un infernal sonido de sirenas seguidos de dos ambulancias y todo un equipo de comandos policiales.

“Escuchamos un par de disparos y empezamos a correr”, dijo. “Todos corrían como locos. Eran literalmente como 300 ó 400 estudiantes que escapaban del lugar. Nos dijeron que nos fuéramos y corrimos”, agregó.

Un estudiante dijo a la CNN que el agresor ingresó al segundo edificio, trancó las puertas y comenzó a disparar en cada aula.

Otro estudiante que se presentó como Paul contó en internet el caso de su novia, Kate, que recibió un balazo en la mano. El tirador, “que tenía un aire asiático”, ingresó en un salón de clases y disparó de 8 a 12 veces antes de partir a otra sala.

Aunque poco se sepa del agresor y sus motivaciones, el debate ya se instaló en ese Estado donde hay una enraizada cultura de armas y las acusaciones apuntan también a la propia universidad, que exhibe orgullosa su tradición de formar cadetes militares.

El campus fue cerrado y se pidió a los profesores y empleados que volvieran a su casa. Un centro de conferencias del campus fue acondicionado para recibir e informar a las familias de los estudiantes, al tiempo que se instalaron varias células de apoyo psicológico.

La universidad tiene previsto reabrir el martes para una ceremonia de duelo prevista al mediodía. Los cursos fueron suspendidos hasta el miércoles, aunque varios estudiantes dudan que se retomen, tres semanas antes que comiencen los exámenes de fin de año.

Pero para estudiantes como Tiffany Ottey, que estuvieron dentro del propio edificio donde fue la matanza, recuperarse va a tomarle un buen tiempo.

   “Verdaderamente no quiero volver al campus por ahora”, dijo. “Especialmente a ese edificio”.

   La universidad de Virginia Tech cuenta con 28.000 estudiantes que realizan cursos de todo tipo, pero básicamente científicos.