Hoy con Cristo
“El impío no entiende sabiduría”

Elí fue sumo sacerdote en Israel, un buen hombre, y no se duda que haya educado sus hijos, dándoles buenas instrucciones, buenos ejemplos y habiendo orado por ellos; de modo que los hijos sabían que hay un sólo Dios, tenían en sus mentes el conocimiento de cuál es Su voluntad, además que eran sacerdotes y por eso no podían ser totalmente ignorantes, pero no fueron sabios, sino rebeldes, no aplicaron ese conocimiento sobre sus vidas. Lo que alguien conozca de la voluntad de Cristo sin la debida práctica, es como si no lo conociera: “El impío no entiende sabiduría” (Pro.29:7).

Lo mismo fueron los fariseos en tiempo de los apóstoles, pues Pablo les dice: “Que tienes en la ley la forma del conocimiento y de la verdad” (Ro.2:20).

El conocimiento sin práctica no es conocimiento, sino forma de conocimiento. Es como el fuego pintado, no ilumina ni calienta. En una sana teología no se puede conocer más que lo que se practica. Hay personas que tienen la forma del Cristianismo, pero no su poder transformador. La sana doctrina no es sólo conocimiento fiel de la Biblia, sino sobre todo práctica; así se lo hace saber Pablo a Tito: “Pero habla tú lo que está de acuerdo con la sana doctrina; que los hombres mayores sean sobrios, serios y prudentes, sanos en la fe, en el amor y en la perseverancia” (Tit.2:1-2). La sana doctrina es luz y calor. Mueve la voluntad.

Las Escrituras usan una figura para referirse al Espíritu de Dios, la cual es apropiada a nuestro estudio, esa figura es que lo presentan como una llama de fuego (Hch.2:3). Entiéndase entonces, que el conocimiento es el gas o aceite, y el Espíritu es la llama, esa llama sólo vive sobre el conocimiento práctico. Tú eres siervo del Creador, entonces hay un día en que serás llamado a dar cuenta de tu servicio, eso será por medio de la muerte, la cual tú tienes la dicha que no te ha llegado; reflexiona, pues y esfuérzate en mejorar tu servicio a Dios. Amén.