Hoy con Cristo

Pastor  Oscar  Arocha
“Donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón” (Mateo 6:21).
Sería imposible esperar el disfrute de una gran herencia, y no darle mente.  Cuando estamos a la espera de una gran fortuna festejamos la mente con la imaginación de lo que esperamos.

  Es obligado disfrutar los favores antes de poseerlos, es esa imaginación y esperanza lo que nos mueve.

Del mismo modo la contemplación del cielo es una fiesta a la imaginación.  La sentencia divina es clara: “Donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón” (Mateo 6:21).

  Supongamos un mendigo adoptado por la realeza de Inglaterra, no será difícil adivinar dónde estaría su imaginación durante el viaje hacia el palacio.

Tiene paz porque se acabó la pobreza; gozo porque es rico, y eso alimenta su esperanza de las moradas celestiales.

Aquí hacemos conciencia de que aun un poderoso discurso, racional y deleitoso a la mente humana, no puede afectar la voluntad del hombre, sino que la obediencia a la verdad es obra exclusiva de Dios en el poder de su Santo Espíritu obrando sobre la voluntad humana. En particular es que una vida de paz, gozo y sólida esperanza es exclusiva de los verdaderos creyentes, porque el Espíritu de Dios reside sólo y únicamente en ellos. Leámoslo: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” (Romanos 15:13). Es harto difícil mover la voluntad de hombres y mujeres, aun de uno mismo. Los padres son los que más poder han tenido sobre la voluntad ajena, o sus hijos, y en el mejor de los casos no pueden moverlos a la obediencia, a menos que Dios bendiga sus labores paternales.

Si alguno piensa el bien que es cosa fácil, que trate de controlar su imaginación, y de seguro no podrá. Sólo y únicamente el Espíritu Santo puede controlar la imaginación y llevarnos a paz y gozo que produce esperanza de vida eterna. Sólo Dios puede darnos a Cristo como nuestro especial tesoro, pídeselo, pues, en oración.  Amén.