Hoy con Cristo

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PASTOR OSCAR AROCHA
“Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? “ (Lc.9:54).

Estos discípulos no habían entendido que estaban siendo entrenados, no para quemar gente, sino para luego venir donde esos mismos y predicarles el Evangelio de salvación, no destruirlos. Note la debilidad aun de grandes apóstoles. Así que, no te desanimes de seguir tras Jesús a pesar de tus debilidades espirituales.

Se mostraron intolerantes con las debilidades ajenas, sin embargo actuaron como verdaderos discípulos, ya que preguntaron al Maestro. La pregunta fue inmisericorde, pero consultaron. Es cierto que Jesús tenía poder para mandar sobre los cielos y la tierra, pero lo usaría para libertar almas del pecado. Le dieron un dedo y se cogieron el codo. Un verdadero discípulo de Cristo es como el automóvil que no va a otro lugar, sino sólo a donde el conductor lo dirija. Es como si hubiesen preguntado: ¿Debemos dirigir el carro hacia allá?  Fueron presumidos, y vengativos. Pidieron permiso y eso es correcto, pero se hicieron crueles. Su celo, no era de elogio, sino de censura. Pidieron igual trato que a Sodomitas, cuando la falta había sido simple descortesía.

Volvamos a leer: “Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén” (v53). No le recibieron porque se dirigía hacia la fiesta en Jerusalén, de modo que el rechazo no fue a Su Persona, sino a su nación. Todo se reduce a esto: “No le recibieron”. ¿Merecía eso ser arrasados con fuego de la faz de la tierra? De ninguna manera. Cuando corresponda, pues, hacer juicio en nombre del Señor no podemos ir más allá de lo que El mismo ha establecido en Su Palabra. No debemos ponerle la misma medida a todas las ofensas contra el Señor, hay grados. Amén.