Hoy con Cristo

PASTOR OSCAR AROCHA
“¿Quién ha creído nuestro anuncio? ¿Sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, más sin atractivo, para que lo deseemos.” (Isaías 53:1-2).

Este verso revela el porqué Cristo fue rechazado por muchos, o que pocos creerían el anuncio de la llegada del Mesías para redimir al mundo; porque habría de ser como raíz de tierra seca.  Él empezó revelándose como alguien insignificante y de bajo perfil, de modo que el inicio de Su reino fue débil, y por eso el mundo lo rechazó. Ahora bien, este rechazo no fue por culpa suya, de ningún modo, sino porque no tenían suficiente luz para ver excelencia en nada que no fueran  cosas visualmente gloriosas.

Los hombres, siendo impresionados por esas cosas, concluyen erróneamente que esas son las únicas dignas de nuestro interés. Una mente corrupta desea cosas corruptas:  “Los que viven conforme a la carne piensan en las cosas de la carne.” (Ro. 8:5). Hay un espíritu del mundo el cual hace a los hombres pensar que las mayores excelencias están en las cosas del mundo, tal como una buena apariencia, la instrucción, la pompa, la elocuencia y el esplendor.

Asegúrate en no despreciar las cosas por su insignificancia, porque sin saberlo podría estar condenando los caminos de Dios. El pueblo del Señor ama a Cristo no por las ventajas o conveniencias que tenemos de Él, sino por Su propia causa.  Ruega, pues, al Espíritu de Gracia que te revele Su voluntad y consejo en todas las cosas.  De otro modo, que no confíes solo en tu propia razón. Muchos hombres instruidos y cultos se pierden o caen en error en la cosas del reino por esta común causa. Los caminos de Dios son secretos, y he aquí el remedio: “El secreto de Jehová es para los que le temen” (Sal.25:14). Amén.