Hoy con Cristo
El poder de la pólvora junto al fuego

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El apóstol insinúa que el dinero nos pondría en peligro de ser altivos. Dinero u otra bendición son dados para disfrutarlos como un bien del Creador, no para confiar en ellos. Si a usted le parece que el dinero le hace mejor persona, entonces estaría confiando en ello, porque la verdad es que sólo el Creador puede hacer mejores personas, nadie más. Más aún, si alguno le parece que teniendo más bienes terrenales puede servir mejor a Dios, entonces su confianza no es el Señor sino en lo que le proporcionaría esos bienes. Dios pesa los corazones, no nuestras posesiones. El alma estaría en peligro mental si piensa ser mejor cristiano por ser rico. Oye esto: “Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas”, dice el Salmo 62:10.

Sería un engaño del corazón contra nuestra fe el dolor en perderlo o el amor en disfrutarlo. Un signo de que Job fue un hombre de singular piedad en aquello de la mortificación del pecado fue su reacción cuando lo perdió todo: “Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.”  Si la fortaleza de un alma depende de las cosas y no de Dios, entonces sería signo de peligro. Si alguno pierde honores, placeres, o riquezas, y aun así se siente sostenido por Dios, sería signo de no confiar mucho en las criaturas. Por el contrario si las adversidades o cruces de la providencia le tumban el ánimo, entonces estaría en peligro de tomar un mal camino.

El  poder de la pólvora no se conoce hasta que se junta con fuego; así la corrupción del corazón humano en amar a las criaturas más que al Creador, no se conoce hasta que alguna cruz oponga sus deseos terrenales. Si le parece que confiar en Dios es fácil, sería signo que no conoce su corazón como debe ser. Amen