HOY CON CRISTO
¡Que no  falte  gozo en tu agradecimiento!

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“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. (Sal.100:4)

La acción de gracias es un libre reconocimiento a Dios de la gloria de su bondad, con el fin de glorificarle y testificar nuestro amor; de manera, pues, que este sentir de gratitud ha de estar relacionado a algo ya recibido. La acción de gracias nace cuando el individuo comienza a considerar consigo mismo lo que ha recibido de Dios, y sobre esa consideración regresa a Dios en gratitud, eso es acción de gracias. Esto puede ser visto en David: “¿Qué daré a Jehová por todas sus bendiciones para conmigo?” El corazón y los afectos del alma son los instrumentos sobre el cual la música de la melodía de la acción de gracias es hecha.

Se requiere una seria consideración de los beneficios recibidos, por eso debes trabajar para averiguar lo que Dios te ha dado, de lo contrario no habría verdadera gratitud: “Te doy gracias, porque has hecho maravillas. Maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien. No fueron encubiertos de ti mis huesos, a pesar de que fui hecho en lo oculto y entretejido en lo profundo de la tierra”; el salmista consideraba su propio organismo, y luego daba gracias al ver la maravillosa obra de creación que es el cuerpo humano. David tenía menos conocimiento que nosotros sobre las maravillas del cuerpo humano, pero tenía mayor corazón para ser agradecido, y aquí se aplica lo que decía un puritano: “Es preferible tener un corazón purificado, que una mente con mucho conocimiento”. Por ser haraganes en esto nos hacemos en ocasiones peor que los animales: “El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su amo; pero Israel no conoce; mi pueblo no entiende” (Isa.1:3).

No puede faltar el gozo en tu agradecimiento, ya que el gozo dilata el corazón y abre la boca. Amén.