Hoy con Cristo
Reflexión sobre la brevedad de la edad

El acortamiento de la edad debe hacernos reflexionar sobre la brevedad de la vida. En la época antes del diluvio, los hombres alcanzaron larga edad.

El registro bíblico nos refiere de 900 años en algunas personas, pero a medida que el tiempo ha ido transcurriendo, la edad se ha ido acortando y los muy robustos apenas llegan hoy a 80 años.

Recientemente me enteré que la edad promedio en los ancianos es de unos 65 años. Si mil años son pocos en comparación con la eternidad, mucho más lo son 65; medita, pues, en la brevedad, no de la vida humana, sino de tu propia vida.

En un mundo de tantos avances computacionales donde ya ha sido medida con precisión la distancia que hay entre la tierra y muchos astros del universo; es verdaderamente lamentable y triste que los más robustos no puedan contar o ver por ellos mismos setenta años. Y aún cuando lo sepan de otros, no han podido contar con sabiduría la edad promedio de ellos mismos, criaturas mortales.

Multitud de hombres y mujeres mueren cada día y siendo todos testigos presenciales de esa realidad, aún no hemos podido sacar sabiduría de esa cita ineludible, que un día debo morir y tendré que dar cuenta a Dios.

Que nuestra oración delante del Creador sea ésta: “Señor, dame un corazón diligente y entendido para trabajar en procura de obtener un juicio correcto de la vida humana”. Amén.