Hubo tranvía de tracción animal

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ANGELA PEÑA
a.pena@hoy.com.do
Hasta 1987, cuando fue convertida en peatonal, por la calle El Conde la gente transitó a lomo de caballo, mulos, burros, en tranvía, coche, bicicleta, motocicleta, carretas, automóvil y guaguas de uno o dos pisos, recorriendo diferentes rutas, según las épocas.

 Del tranvía, que tirado por animales iba desde el Fuerte de la Concepción, en la calle Palo Hincado, doblaba la del Comercio (Isabel la Católica) y llegaba hasta Santa Bárbara, hace referencia “El Eco de La Opinión” de marzo de 1885 al denunciar que la máquina no dejaba espacio “entre los rails i la acera”, preguntando: “¿Dónde colocan los campesinos sus monturas cuando el tranvía va a pasar i se les advierte por medio de la campana?” Se quejaba el periódico porque a los que dejaban sus potros en la acera los multaban con un peso. El tranvía fue destruido “durante una de las tantas revueltas civiles que ocurrieron en el año 1903”

 En abril de 1946, Luis F. Prato lamentaba: “Ya no hay en El Conde la serenata con el cuatro y la guitarra y el requinto y el coplero porque el claxon de los automóviles y el ruido cansón de los motores ocupan la amplitud de la vía”. Para esa fecha ya se observaba variedad de automóviles privados y públicos por la antigua calle “Separación”. Juan A. Vicioso hijo recordaba en 1948, en “El Urgente”, los autobuses escolares que pasaban por esa animada arteria.

 En 1943, sin embargo, retornaron los coches a El Conde según una crónica de La Nación del cuatro de octubre de ese año. “La estampa del coche había desaparecido de la calle El Conde. A excepción de uno que otro coche de uso privado, sólo transitaban por allí vehículos de motor y bicicletas. No se oyeron, por muchos años, los cascos de los caballos y los foetazos del auriga en las noches galantes de El Conde. Vino la guerra, se redujo el tránsito de automóviles y la estampa de El Conde retornó en la ciudad”, se publicó. Los trajeron de Santiago y San Pedro de Macorís y algunos se fabricaron en el Distrito Nacional. Además de devolverle la vieja apariencia a la histórica calle, mantenían el servicio de transporte público.

 “Cuando pasa uno de estos Victoria, con caballo elegantemente enjaezado, y los cascos puntean el silencio de la medianoche, evocamos los tiempos de los nobles señoríos en la Primada de América”, agregaba.

Accidentes. En fotos y crónicas de los años 1940 y 1950 se aprecian los modelos de carros, ciclistas, motociclistas, pasajeros, agentes dirigiendo el tránsito y el anuncio de trágicos sucesos. Una guagua del transporte sufrió severos daños en 1946 debido al reventón de un neumático entre las Santomé y Espaillat. El niño Carlos Manuel García, que caminaba por la acera, quedó subido en el bumper y llevado así 27 metros hasta que la guagua se detuvo. No sufrió daños.

 El 12 de mayo de 1956 Radhamés V. Gómez P. reportaba el incendio de los automóviles del embajador de Colombia en el país, general Miguel Sanjuán, y del doctor Rafael Camilo Morel, a causa de un rayo que cayó en el edificio “Diez”. Los  trozos de concreto abollaron los carros cuando recorrían la vía. El acompañante del médico, su colega Ludovino Angulo, recibió heridas leves.

 El tránsito fue reducido en El Conde en 1952 cuando se dispuso que fuera de una vía, de Este a Oeste, por resolución número 230 del Ayuntamiento, pero el 20 de enero de 1953 se autorizó el tránsito “de toda clase de vehículos en las dos direcciones en el tramo de la calle El Conde comprendido entre las calles Isabel la Católica y Colón” (Las Damas), prohibiendo estacionarse en dicho tramo.

El cierre. Desde 1961 data la intención de convertir El Conde en  peatonal. Trujillo lo anunció el tres de enero de ese año, interesado en “convertir esa importante vía en un paseo donde las personas de bien puedan ir a admirar las grandes tiendas que hay allí establecidas, y las damas a lucir sus trajes, abrigos y joyas”. Encargó al síndico Tomás Báez Díaz y al presidente del cabildo, José María Bonetti Burgos, colocar mosaicos que unieran el pavimento a las aceras, y a los lados bancos para los transeúntes.

Se cerró temporalmente hasta el siete de enero y los comerciantes opinaron que les favorecía la suspensión definitiva del tránsito de vehículos. El regidor Virgilio Álvarez Bonilla propuso que se diera dirección Este-Oeste a los vehículos que transitaban por la Padre Billini, entonces de dos vías, “para descongestionar la Mercedes y alcanzar la avenida Independencia”

El tema no se tocó hasta el 19 de enero de 1979 cuando el síndico Pedro A. Franco Badía anunció que sería cerrado el tránsito del siete al 28 de febrero, como un ensayo, pero los comerciantes de El Conde se opusieron alegando que se perjudicarían sensiblemente sus operaciones. El 24 de enero de ese año, Franco Badía dejó sin efecto el cierre tras recibir un documento firmado por 72 dueños de negocios opuestos al proyecto.

El siete de agosto del año anterior se había anunciado que sería puesto en servicio el estacionamiento construido por el ingeniero Virgilio Pérez Bernal, en El Conde con José Reyes, pero a pesar de la obra, con capacidad para 370 vehículos, de seis niveles, con sótano y ascensor, no fue sino hasta el nueve de febrero de 1987 cuando El Conde se declaró definitivamente peatonal, en la sindicatura de Rafael Suberví Bonilla.  Desde entonces, el tránsito de vehículos que motivó tantas protestas y polémicas, es hoy sólo un recuerdo en fotos  y postales o en la memoria lúcida de antiguos pasajeros.