Huelga médica

En materia de salud, la deuda social del Estado con el pueblo es terriblemente grande. Esa realidad viene desde la tiranía trujillista. El gobierno ha tomado iniciativas que han paliado la situación, pero estamos lejos de las soluciones definitivas a los graves problemas de salud del pueblo.
Desde el principio me expresé a favor de la lucha iniciada por los gremios de salud a favor de la asignación de un 5 por ciento del PIB, aunque flexible en su aplicación escalonada.
La salud al igual que la educación son pilares fundamentales en el desarrollo de los pueblos. La educación, gracias a una lucha tesonera de la sociedad civil y al compromiso de los candidatos presidenciales de las pasadas elecciones, logró sus objetivos.
Si los gremios de salud encaminan sus esfuerzos por senderos similares a los recorridos por los defensores de la educación, podrían lograr mejores resultados que realizando huelgas en los hospitales públicos en estos inadecuados momentos. Inadecuados, porque estamos bajo la amenaza de una epidemia del virus del zika que, aunque el presidente del CMD pretende minimizar, atemoriza por sus posibles afecciones al sistema nervioso central, pudiendo provocar microcefalia, encefalitis o el síndrome de Guillain-Barré.
Contrario a lograr sus conquistas, si los médicos y enfermeras persisten en continuar las huelgas iniciadas, seguirán concitando el rechazo del pueblo que es el más perjudicado con el torpe manejo de una situación digna de mejores formas de lucha como las desarrolladas por los defensores del 4 por ciento para la educación.
Confiamos en que los profesionales de la medicina recapaciten, depongan su actitud y demuestren que, por encima de sus intereses gremiales, está la salud del pueblo.