Hugo Chávez, petróleo y RD

Entiendo yo que el proyecto Petrocaribe tiene por finalidad que los sectores mayoritarios, los de abajo, reciban algún beneficio de la metodología de venta del petróleo venezolano a los países del Caribe.

Venezuela pertenece a la OPEP y el precio del petróleo de la OPEP es menor que el de Texas (EEUU) y el Brent (Europa). Presidente Chávez, esta pregunta es para ti. ¿Estás informado que el petróleo de Venezuela, las decenas de miles de barriles que cada día llegan al país, Leonel Fernández se lo cotiza al pueblo al precio del petróleo de Texas? Además, cuando el barril supera la barrera de los 100 dólares, este país paga un 50 ó 60 por ciento del valor OPEP del barril y el restante, que se pagará de 20 a 25 años, al uno por ciento de interés, Fernández lo cotiza al valor de Texas. Un galón de gasolina cuesta hoy algo más de seis dólares. Presidente Chávez: El 76 por ciento de los asalariados dominicanos recibe un salario mensual equivalente a 33 galones de gasolina.

Este país agradece su intención, pero la misma se queda arriba, solo sirve para alimentar las arcas de un gobierno que da agua con sabor y color, y no leche, en el desayuno escolar (ver análisis del laboratorio de la Universidad Autónoma de Santo Domingo). De un gobierno cuyos funcionarios construyen palacios en las montañas y en los exclusivos centros turísticos y usa miles de millones de pesos del erario en una campaña electoral. Con una Suprema Corte arrodillada frente al caso de la Sun Land, que no dice ni hace nada ante el caso de 125 millones de pesos robados de la casa de un alto funcionario de Salud Pública. Sin embargo, se “desinteresa” de los responsables del delito de centenares de millones del subsidio del gas. Presidente Chávez, abra los ojos que del dinero del petróleo venezolano que llega al país hay millones de dólares ocultos en los bancos del norte. Señor Embajador de Venezuela en la República Dominicana: Explíquele bien al Presidente Chávez. Espero en Dios que también esté enterado de lo que hacen Alí, como el del cuento con sus cuarenta socios.

Al que le sirva el sombrero, que se lo ponga.