Humillar a la gente, uno de los recursos preferidos de Trump

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WASHINGTON. El arte de la humillación parece ser un principio básico de la forma en que se maneja el presidente Donald Trump, cuyos comentarios sobre el secretario de Justicia Jeff Sessions son un ejemplo de la proclividad del mandatario a ventilar sus frustraciones con sus colaboradores en público.

Trump la emprendió contra Sessions en una entrevista publicada la semana pasada por The New York Times, en la que criticó al funcionario por abstenerse de intervenir en una investigación que lleva a cabo el FBI sobre los vínculos entre la campaña electoral de Trump y Rusia.

El mandatario sostuvo que le decisión de Sessions era “muy injusta para con el presidente” y que hubiera elegido a otro para que encabezase el Departamento de Justicia se haber sabido que Sessions daría ese paso.

El lunes, por otro lado, Trump publicó un tuit en el que habló del “atribulado” secretario de Justicia.

Pocas horas después de que su yerno Jared Kushner declarase en el Congreso en torno a sus encuentros con funcionarios rusos, Trump se preguntó en un tuit “por qué las comisiones y los investigadores, y por su puesto nuestro atribulado secretario de Justicia, no están investigando los delitos y las relaciones con Rusia de la deshonesta Hillary (Clinton)?”.

A los ojos de Trump, Sessions cometió el peor de los delitos: no le fue leal al no avisarle de antemano que se abstendría de participar en la investigación sobre Rusia.

Sessions fue una de las primeras figuras del establishment republicano que apoyó la candidatura de Trump cuando pocos la tomaban en serio.

Observadores creen que los comentarios de Trump no buscan necesariamente forzar su renuncia sino que son una expresión de la frustración que siente.

Sessions, quien ha dicho que no piensa renunciar, no es el único miembro del gobierno que ha sido cuestionado por Trump.