Huracán Fiona y cómo los materiales verdes impactan la gestión del riesgo

Huracán Fiona y cómo los materiales verdes impactan la gestión del riesgo

Ing. Randy I. Moreno González.

Los impactos y pérdidas por eventos naturales deben obligarnos a tomar en serio la gestión de riesgo desde una perspectiva integral de Estado; no dedicar tiempo a la creación de políticas preventivas de gestión de riesgo y concentrarnos en la intervención asistencialista cada vez que nos impacta un fenómeno natural, nos sitúa en una época distante a la que vivimos, muchos años atrás. Pero me concentraré en compartir propositivamente para buscar  soluciones de forma preventiva, porque definitivamente la clave está en que no se logrará nada diferente enfocándonos en lo mismo.

No hacerlo, es volver a esperar tener el agua al cuello, que se inunden nuestros barrios, y que las personas más desfavorecidas pierdan sus techos y cosechas para decir: “comenzaremos a buscar una solución”. Para tener una idea clara de esto,  ni con las pérdidas del huracán  David en 1979 ni de George en 1998, logramos planificar como Estado medidas de prevención y gestión de riesgos, que a la fecha el gasto de los embates de estos y otros fenómenos atmosféricos, le han costado a nuestro país entre 1.20 y 16% del PIB, de acuerdo a datos del Banco Central.

Por lo que, en aras de abordar  y provocar el debate sobre la gestión de riesgos desde una perspectiva creativa y mucho más preventiva, debemos comenzar por entender la relación entre la naturaleza y cómo podría coexistir con la construcción de cualquier obra de infraestructura, para de esta forma mitigar el impacto futuro a las personas más desfavorecidas, y con ello colocar la ingeniería y las investigaciones universitarias al servicio de la gente y el desarrollo.

Muchas de las dificultades ocasionadas por 2 de los principales enemigos de la construcción de obras de infraestructura (puentes, casas, edificios, etc.) son el agua y el viento, ambas consecuencias de los huracanes y tormentas. La pregunta obligatoria sería: ¿Qué ventajas ofrecen los materiales verdes para mejorar la gestión de riesgo provocadas provocadas por los huracanes?

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Esta pregunta la podemos responder, desde mi perspectiva considerando dos elementos importantes: el cemento con adiciones y los agregados reciclados, que impactarían menos al medio ambiente, producen mayor desempeño y son más accesibles en materia de costos para la gente.

Cementos con adiciones

En principio, el primer elemento de análisis para la respuesta son  los diferentes factores que influyen en la formación de estos fenómenos atmosféricos, como por ejemplo: la temperatura, los vientos alisios, el efecto Coriolis, los vientos cortantes y la humedad. Siendo el factor temperatura sobre el que más influye el efecto invernadero, el mismo que es producido por las emisiones desproporcionadas de CO2 y donde la industria del cemento es la fuente de aproximadamente el 8% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) del mundo, según el centro de estudios británico Chatham House. De esto se desprende que los huracanes tengan más fuerza destructiva y por este cambio climático ya no sean tan predecibles como antes las fechas de la temporada ciclónica, cuyo concepto comenzó en 1935, dos ejemplos importantes serían las tormentas Noel y Olga, ambas nos impactaron en el año 2007, fuera de la temporada de huracanes.

Por esta y muchas razones el mundo está girando hacia la utilización de concretos con bajos contenidos de CO2 con adiciones minerales de ceniza de cascarilla de arroz, ceniza de bagazo de caña, sílice activa ó cenizas volantes, como las que emite la planta a carbón de Punta Catalina, más amigables con el medio ambiente, cuyos resultados y mejoras en comparación con el concreto tradicional hacen que investigadores y especialistas en el área como Murat Tuyan  y YAZıCı  avalen su resistencia a la tracción, compresión, además de su baja cantidad de poros, lo que mejora la permeabilidad, muy importante para las filtraciones que se avivan durante el paso de una tormenta ó un huracán.

Solo imaginar que un cemento cuya sustitución parcial de clinker por estas adiciones entre un 10 y hasta un 40% disminuirían los costos de producción manera significativa, se traduciría en un mayor acceso de parte de las personas más necesitadas, a viviendas dignas, más baratas y que puedan combatir estos fenómenos atmosféricos de una manera más efectiva. Esto sin mencionar la reducción de emisiones de hasta un 50% por causa de la producción de clinker.

La producción de energía termoeléctrica trae consigo el desafío de proporcionar una correcta disposición a uno de sus principales residuos, las llamadas “cenizas volantes (CV)”, tal es el caso de la Central Termoeléctrica Punta Catalina (CTPC) cuya producción asciende, según datos iniciales de diseño, a 193,000 toneladas de CV al año.

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La producción de cemento Portland en la República Dominicana (el mayor productor de cemento de la región) creció un 23.8% durante los tres primeros meses del año 2021, según los datos estadísticos arrojados por la Asociación Dominicana de Productores de Cemento Portland (Adocem).

Por  tanto, los cementos con adiciones minerales son la mejor salida considerando los costos, desempeño e impacto ambiental como un elemento fundamental para construir una política integral de Estado para la gestión de riesgos.

Uso de agregados reciclados

Uno de los grandes problemas de nuestro país, a través de los años, es la gran extracción de agregados de canteras y ríos. Este daño medioambiental de carácter irreversible  a las cuencas de nuestros principales ríos, tienen como consecuencia fundamental que estos pierdan su capacidad de contener las aguas durante grandes periodos de precipitaciones, lo que supone la pérdida de vidas humanas. Un caso puntual que podemos mencionar es el desborde del río Silié en la zona fronteriza de Jimaní y donde más de 500 personas perdieron la vida entre haitianos y dominicanos, ocurrida en el 2004.

Por lo que, mi segundo elemento propuesto para una política integral de Estado sobre gestión de riesgos es el reciclaje de los Residuos de Construcción y Demolición (RCD), los cuales, según recientes estudios de diversos países, representan un porcentaje de 14 a 44 % de los residuos sólidos, lo que hace atractivo dar un tratamiento especial a este tipo de desecho. Su implementación en elementos como los adoquines es de perfecta aplicación para áreas propensas a inundaciones y donde se requiera de una infiltración rápida de las aguas al subsuelo.

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El uso de agregados reciclados no solo viene a combatir esta necesidad sino que además de que abaratará los costos, su impacto en el medio ambiente es prácticamente nulo en comparación con el uso de agregado virgen, así es como debemos reconocer que la solución de los problemas naturales que afectan al ser humano está en la naturaleza misma.

Autor: Ing. Randy I. Moreno González, MSc. Especialista en materiales compuestos. Investigador tecnologías del concreto.