Iglesia crea pastoral atiende ex convictos

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POR RICARDO RODRIGUEZ 
SANTIAGO.- Hace poco más de un año, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, arzobispo de Santiago de los Caballeros, vio con simpatía que en la demarcación de la Iglesia Católica puesta bajo su responsabilidad, surgiera una pastoral que sirviera para regresar a la sociedad, completamente regenerados, los hombres presos por la venta y consumo de drogas.

Pero, el prelado católico consideró que lo más atinado era que esa parte de la iglesia fuera puesta bajo la responsabilidad de una persona que, luego de vivir en carne propia la desgracia de los que caminan por el sendero del narcotráfico, asumiera una conciencia tal que, tras salir de prisión, abrazara la cruz de Cristo con tanto fervor y determinación, que se convirtiera en un ejemplo de arrepentimiento en la comunidad donde se desenvuelve.

Fue así como se escogió a Príamo Veras, del ensanche Libertad, quien purgó una condena de año y medio en la cárcel de Rafey, hace alrededor de 14 años y que, estando en su celda, recibió el llamado de Dios para que dejara ese mundo, se regenerara y comenzara a servir a la sociedad desde la Iglesia.

De pronto, este hombre que no podía vivir sin las drogas y que anteriormente había estado tras las rejas en siete ocasiones, básicamente por su ligazón con el negocio de sustancias controladas, intento de homicidio y asociación de malhechores, comenzó a recibir al Todopoderoso en su corazón y, apenas salió de la cárcel en 1992, ingresó a la parroquia “San Francisco de Asís”, de su comunidad, donde ocupa la función de presidente de asamblea.

La decisión de monseñor de la Rosa y Carpio, de ponerlo al frente de la naciente “Pastoral Católica de Regeneración en Cristo”, fue rápidamente aceptada por Príamo y ahora, año y medio después, exhibe con orgullo el hecho de que ha logrado arrancar de las garras de las drogas a cuatro jóvenes que, al igual que él, decidieron en prisión abandonar ese camino, a fin de reinsertarse en la sociedad.

Otros trillan el mismo sendero del arrepentimiento, gracias a que reciben las ayudas de profesionales de la conducta, asisten a charlas y son aceptados por los segmentos sociales a los que antes pertenecían. El centro de operación de la “Pastoral Católica de Regeneración en Cristo” funciona en la parroquia “Espíritu Santos”, de Cien Fuegos, con la asesoría del padre Julio Genao.

Hoy, luego del paso de los años, Príamo recuerda aquellos tiempos que vivió de espaldas a la sociedad, convirtiendo en un desastre no sólo su vida, sino la de sus familiares cercanos, especialmente de su madre, la que sufrió mucho al tener que ir a ver a su hijo a la cárcel por traficar y consumir drogas, estado anímico que la llevó a enfermar, resultando difícil recuperar su salud.

Consideró que en los años que estuvo inmerso en el mundo de las drogas hizo sufrir mucho a su progenitora, pero ahora resalta con orgullo que hace 15 años que ella no padece por sus irresponsabilidades “y ese es el mejor regalo que he podido hacerle”.

“Una noche, estando en la celda y en medio de la confusión, recibí el llamado de Dios y comencé a interesarme por la Biblia y ahí comenzó el cambio de mi vida. En principio algunos de mis compañeros decían que me estaba poniendo loco y otros me acusaban de que me estaba presentando como arrepentido sin realmente sentirlo”, rememora Veras.

El presidente de asamblea de la Iglesia católica del barrio Libertad se define como “una persona de bien”, que trabaja fundamentalmente con los jóvenes que, como él hace casi 15 años, equivocaron la ruta y están sumidos en las drogas.

“Con mi testimonio de vida ahora camino libremente por las calles. Estaba ciego y ahora tengo luz en mis ojos, felizmente casado con dos hijos que se sienten orgullosos del testimonio de vida que ahora ofrezco a la sociedad”, concluyó diciendo Príamo Veras.