Iglesia pide al gobierno cambio de funcionarios

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La Conferencia del Episcopado Dominicano planteó al gobierno que ante la emergencia económica se impone la revisión de los actuales funcionarios y la presencia de refrescantes figuras, altamente calificadas y comprometidas con enderezar el rumbo de la Nación, sin temer a gente extrapartido o apolítica que tenga amor a la Patria.

Calificó de escandaloso y una de las causas de la crisis el monto de la fuga de capitales pequeños, medianos y grandes, que temiendo a las devaluaciones progresivas de la moneda nacional han recurrido a convertir sus pesos a dólares, mal o bien obtenidos, para colocarlos fuera del país.

“Hay quienes creen que la renuncia del honorable señor presidente -Hipólito Mejía- a su repostulación favorecería altamente la paz social, la confianza y la gobernabilidad. Lo dejamos a su conciencia”, también afirman los obispos en un mensaje difundido ayer.

Creen los obispos que es necesario adecentar la administración pública, no permitir a nadie saquear los bienes públicos, sacar inmediatamente de la administración pública y castigar con severidad e inhabilitar de por vida para cualquier cargo público al que busque enriquecerse con los bienes del Estado. Pero advirtió que no basta sólo con atajar la dilapidación y la dispersión de la disponibilidad económica del Estado.

Advirtió que de nada sirven ya ni las lamentaciones ni las explicaciones porque ambas prácticas están agotadas y se ha llegado a un punto crítico que lo que se impone son acciones inaplazables, eficaces y drásticas para salir rápidamente “del hoyo en que estamos metidos”.

Entiende que el gobierno debe rápidamente tomar las medidas necesarias para aumentar la producción y reducir los gastos presupuestales.

Advirtió que no es sabia la solución de sobrecargar de impuestos a los que pagan, sino la de lograr que todos paguen lo que están obligados a pagar. “Es de justicia la contribución de todos al bien común y es obligación del Poder Público exigirla”, agregó.

“Amar al prójimo como a un mismo es identificarse con él. Esta identificación con lo que la mayoría del pueblo dominicano piensa y siente en estos momentos es lo que nos ha movido a hacer público este mensaje”, plantean los obispos.

[b]FIRMAN[/b]

Firman el mensaje de la Conferencia del Episcopado Dominicano el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo; Ramón Benito de la Rosa y Carpio, arzobispo Metropolitano de Santiago y presidente de la Conferencia Episcopal Dominicana.

También, Juan Félix Pepén Solimán, obispo emérito; Roque Adames Rodríguez, obispo emérito; Jesús María de Jesús Moya obispo de San Francisco de Macorís; Francisco José Arnaiz, obispo Emérito; Antonio Camilo González, obispo de La Vega, Juan Antonio Flores Santana, arzobispo emérito.

Fabio Mamerto Rivas Santos, obispo emérito; Tomás Gerónimo Abreu, obispo de Mao-Monte Cristi; José D. Grullón Estrella, obispo de San Juan de la Maguana; Amancio Escapa, Obispo Titular de Cene Auxiliar de Santo Domingo; Pablo Cedano y Cedano, obispo titular de Vita Auxiliar de Santo Domingo.

Igualmente Francisco Ozoria Acosta, Obispo de San Pedro de Macorís; Rafael Felipe Núñez, Obispo de Barahona; Gregorio Nicanor Peña, obispo de Puerto Plata; Freddy Bretón, obispo de Baní; Diómedes Espinal de León, obispo titular de Vardimissa Auxiliar de Santiago y monseñor Ramón Benito Ángeles, secretario general

[b]INAPLAZABLE[/b]

Los obispos piden un verdadero reajuste salarial, no una subida simbólica y limitada.

La Iglesia, dice el documento, siempre ha defendido el salario justo y lo ha exigido.

Observan que actualmente el poder adquisitivo de los dominicanos ha quedado reducido a menos de la mitad y que, por lo tanto es de justicia, ineludible e inaplazable el reajuste salarial. “No una subida simbólica y limitada, sino un verdadero reajuste salarial”, piden.

[b]FUGA DE CAPITALES [/b]

No niegan, agrega la Conferencia del Episcopado, que a algunos, en buena parte, les impulsó a la fuga de capitales el interés de evadir los impuestos nacionales.

Pero es evidente, agregan, que la razón más profunda de este fenómeno ha sido la falta de una legislación adecuada y la desconfianza en el Poder Ejecutivo, Legislativo, del Banco Central, Superintendencia de Bancos y la Nación.

“La repatriación de esos capitales cambiaría notablemente nuestra situación económica. Las posibilidades de inversión productiva en el país, en la industria, en la agropecuaria, comercio, repoblación forestal, energía eléctrica, vivienda, turismo y en el área de servicios son amplísimas y sólo esperan capital disponible, valentía y creatividad empresarial”, precisan.

[b]CRISIS[/b]

La Conferencia del Episcopado Dominicano señaló que analizando a fondo la situación es evidente que la raíz de los problemas mayores está en el deterioro económico, agudizado progresivamente. “La misma crisis energética es hoy económica”, dijo.

Ve que las medidas adoptadas no han ido obteniendo los resultados deseados por lo que se imponen otras más adecuadas.

No se puede esperar, entiende, que las causas externas desaparezcan o mejoren, como son que baje el precio del petróleo o que la economía mundial se recomponga; sino que hay que enfrentar creativamente las causas internas.

[b]ELIMINAR LOS DE LUJO[/b]

En estos momentos de emergencia es necesario que el Estado se concentre en los gastos necesarios y prioritarios y elimine todos los gastos suntuosos, inútiles, superfluos o prescindibles, incluyendo la eliminación de sueldos de lujos, de empleos superfluos y de subvenciones generosas.

[b]A LOS PARTIDOS [/b]

En medio de tantas dificultades lo que la Nación espera de los partidos políticos no es el fragor de sus luchas internas, sino posibles soluciones, “alternativas a los problemas que nos aquejan”.

Exhortó a los partidos políticos a que se comprometan a realizar una campaña electoral en austeridad y en el empleo mínimo de recursos, porque sobre todo, creen, que los que se presentan son figuras públicas sobradamente conocidas por todos los dominicanos.

Hace tiempo que vienen diciendo, señalan, que superadas las ideologías antagónicas, los partidos políticos están llamados a revisar seriamente su función, su modo de actuar, a no dirigir sus mayores energías a la mera conquista del poder público por el poder mismo.

[b]VIGILANCIA [/b]

Los obispos observan que lo sucedido en varios bancos ha traído la contrapartida de una mayor vigilancia sobre ellos y de una mayor responsabilidad y esmero.

En un régimen democrático de libertad e iniciativa privada, insisten, la banca tiene una función fundamental.

Advierten que además de inmoral es “peligrosísimo” para la estabilidad de la Nación que personas, grupos o instituciones inescrupulosas, por razones inconfesables e intereses bastardos se dediquen a difundir noticias falsas, calumnias o dudas sin fundamento alguno contra entidades bancarias concretas con el fin de dañar su reputación y desequilibrar aún más la Nación.

“Esto se está haciendo y merece nuestra condenación y repulsa”, añaden.

[b]ATAJAR RECESIÓN [/b]

A los que proclaman que un reajuste salarial es inflacionario les recuerdan que de nada sirve la oferta industrial y comercial si son muy pocos los que pueden adquirirla.

“Lo que hay que atajar, para bien de la economía, es la recesión”, sostienen.

Señalan que la adecuación salarial al costo real de la vida en los pueblos que la adoptan no trae sino beneficios a su economía nacional.