Imaginación y gasto mínimo

Rodearse de un ambiente agradable, acogedor y hacer de su vivienda ese lugar donde tanto le apetece estar una vez finalizada la jornada laboral es bastante más sencillo de lo que parece. Con poco dinero y una gran dosis de imaginación, decorar los rincones del hogar es pan comido.

Por ejemplo, un elemento de detalle que no supone un gran desembolso pero que llena la estancia del hogar es la mesa camilla.

Además, tiene la ventaja de que se le puede dar vida cada cierto tiempo cubriéndola con telas de colores vivos que resalten mucho. También se puede colocar encima de ellas una lámpara de sobremesa, un centro de mesa adornado con flores secas de colores muy intensos, un par de figuras o velas de todos los tamaños y tonalidades.

[b]Distinción[/b]

Para acabar con la monotonía puede romper un poco con el estilo dominante de su hogar introduciendo un objeto o un mueble que nada tenga que ver con todo lo demás. De esta forma, el toque de distinción está asegurado. Puede sorprender combinando el estilo clásico con un elemento rústico o, si su casa está decorada en estilo moderno, sacar a la luz ese mueble antiguo que estaba arrinconado en el desván.

Para su mesa

Si la mesa de su comedor o su cocina no acaban de convencerle, puede alegrarlas colocando en ellas un centro de mesa. Cuenta con miles de formas y tonalidades para adornarlas según su gusto. Madera, cristal, arcilla, plástico… todos son preciosos.