Impacto de la crisis mundial en Centroamérica y R. Dominicana

Ya  se logra ver una luz al final del túnel, pero es la luz de un tren que se nos viene encima. Con esta imagen explica el impacto de la crisis en Centroamérica y República Dominicana el economista en jefe del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

 La crisis internacional comenzó a hacer sentir sus efectos sobre nuestra región desde 2008, indica  Pablo Rodas. Debido a la estabilidad macroeconómica de los últimos años se logró afrontar de mejor manera esos desafíos. Pese a eso, casi todos los indicadores macroeconómicos mostraron un desempeño más precario y el embate económico dificultó los avances sociales.  Se espera que el 2009 será un año todavía más difícil. Rodas explica que casi todas las fuerzas externas están provocando tensiones sobre centroamérica en el comercio, turismo y remesas, con excepción de las presiones inflacionarias.

Mercado laboral.

El estudio sobre el impacto de la crisis mundial en el mercado laboral de Centroamérica y República Dominicana, presentado  por el especialista de la OIT Leonardo Ferreira, en el Foro subregional de Diálogo Social, celebrado  recientemente en San José,  indica que debido a la crisis se podrían dejar de generar hasta 460,000 empleos en la subregión (sin incluir Guatemala).

Esto no sólo aumentaría la tasa de desempleo hasta el 9 por ciento, sino que, según Ferreira, además “se ampliaría la informalidad”, pues del total de puestos que no se generarían, 285,000 corresponden a puestos asalariados en la economía formal.

 

El estudio señala que la situación es más grave para las mujeres, pues representan casi la mitad del incremento en el desempleo, desproporcionado si se considera que son 39% de la población económicamente activa en la región. La tasa de desempleo de las mujeres podría subir en 3,5 puntos porcentuales, alcanzando el 14%.

En relación los y las jóvenes de 15 a 24 años, se estima que la tasa de desempleo podría subir en 2 puntos porcentuales, alcanzando un 16 por ciento.

Las pérdidas de puestos de trabajo se concentrará principalmente por ramas de actividad en comercio, restaurantes y hoteles, industria manufacturera y construcción.

Medidas
  El director regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Jean Maninat, aseguró  que los países pueden tomar medidas “para evitar que los pronósticos se cumplan”, y destacó que “la preservación del empleo es el objetivo prioritario en este momento”, por el riesgo que la crisis económica se transforme en una verdadera recesión social.

   En sus conclusiones  y recomendaciones, el estudio señala que los efectos que se observan en la economía real y en la gente requieren cada vez más reforzar las medidas para paliar los impactos en el empleo, la protección social y  deterioros de estándares laborales.

El Consejo de Administración de la OIT ha sugerido seis medidas para abordar el impacto de la crisis en la economía real y proteger a las personas, apoyar a las empresas productivas y preservar los empleos.  Estas son: garantizar el flujo del crédito al consumo, el comercio y la inversión y estimular una demanda adicional mediante el gasto y la inversión públicos y privados; proteger a los grupos más vulnerables; apoyar a las empresas productivas, rentables y sostenibles; asegurar el respeto a los derechos fundamentales en el trabajo; promover la cooperación de la OIT con el sistema multilateral, el diálogo social y la práctica del tripartismo. Por último, mantener la ayuda al desarrollo y proporcionar líneas de crédito adicionales para permitir que los países de bajos ingresos puedan amortiguar la crisis.

Diálogo
La búsqueda de soluciones es una tarea conjunta que debe realizarse mediante el diálogo social. “No estamos frente a un desafío puramente económico o social, también es un desafío político. La crisis pone a prueba la madurez democrática de los países  para lograr acuerdos”, aseguró el director subregional de la OIT para Centroamérica, Haití, Panamá y RD, Virgilio Levaggi.

La visión es corroborada por Amanda Avillatoro, en nombre de  los sindicalistas de la región. “Aplaudimos que se quiera promover el diálogo en estos tiempos, pero pensar que el diálogo se reduce a buscar salidas a la crisis es menospreciar su uso. La tarea de dialogar no debe circunscribirse a un período excepcional, ni limitarse a temas álgidos o de encono”.  

La cifra

37.6 Millones   de personas componen la Población en Edad de Trabajar (PET) en la subregión de Centroamérica y República Dominicana. Con una fuerza laboral (PEA) de 20.8 millones, el déficit de empleo formal es de  50% alcanzando los 10.5 millones de trabajadores. Los ocupados son 19.6 millones de los que 10.4 son empleos formales.

Respuestas

Al ofrecer sus recomendaciones para enfrentar la crisis, Andrés Marinakis, representante de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) para América Latina, aseguró que no es el momento para apretar el cinturón: sí de iniciar paquetes de estímulo donde sea posible, priorizando áreas de gastos e inversión con elevado impacto en el empleo”.

Recomienda una política monetaria más expansiva: “en general las presiones inflacionarias están cediendo”.

Resaltó la aceptación generalizada de la necesidad de políticas anticíclicas e intervención del Estado en esta crisis,  en países  industrializados y en desarrollo. “Sin embargo, no todas las políticas anticíclicas tiene el mismo impacto sobre el empleo: Reducción de la tasa del impuesto al valor agregado, obras públicas de infraestructura con alto uso de maquinarias, crédito para compra de autos o electrodomésticos, impulso a programas de viviendas populares a través de grandes constructoras o medianas empresas y programas de empleo de emergencia.

Destacó la importancia de ofrecer apoyo específico a las mipymes. En el entendido de que un menor acceso a crédito, propio de situaciones de contracción económica, constituye un peligro para empresas que lo requieren para su desarrollo a mediano y largo plazo. “Por lo tanto es conveniente la creación y fortalecimiento de líneas de crédito”.

Se refirió a la importancia de fortalecer la protección social frente a la crisis, introducir programas de empleo de emergencia, y moderar los incrementos salariales, procurando así mantener el poder adquisitivo.